Siempre existen formas de tener una alimentación sana y natural.

 

  1. Hacer la compra y cocinar en casa. Cocinar es relajante y estimulante. Evitar frituras, salsas y comidas preparadas y preferir cocinar en crudo, al vapor, a la plancha o al horno. Así se disfruta del sabor y se evitan los ingredientes poco saludables como los edulcorantes artificiales y los ácidos grasos trans.
  2. Comer legumbres 3 veces por semana. Los estudios demuestran que las personas que incorporan legumbres todas las semanas tienen un 22% menos de riesgo de ser obesas reduciendo la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, diabetes, inflamación, etc.
  3. Cortar en porciones pequeñas los alimentos en el plato. Se puede reducir hasta un 20% el consumo de calorías si se trocea cada alimento en el plato antes de masticarlo.
  4. Consumir frutas y verduras. Añadir vegetales diferentes a los bocadillos y ensaladas. Los vegetales aportan más sabor y color a las comidas junto a fibra, vitaminas, minerales, antioxidantes y sustancias con propiedades curativas.
  5. Fijar horarios para las comidas. Lo ideal es que se fijen horarios para las cuatro comidas principales del día.
  6. Masticar despacio los alimentos.
  7. Consumir productos lácteos desnatados o bajos en grasas.
  8. Consumir pescado (3 o más veces por semana) y carnes con bajo aporte graso.
  9. Beber mucha agua.
  10. Practicar ejercicio. Lo ideal es que puedas hacerlo cuatro veces por semana y por unos 40 minutos.