La escuela de arte Expresarte nació con la idea de generar un espacio diferente de encuentro y expresión.

por Noelia Venier

 

Uno de los cuadros de la Varieté del domingo 14 de julio de Expresarte cuyo equipo está formado por: Luján Zalazar (dirección artística en La Pecera, dirección general en Expresarte, entrenadora vocal y actoral), Gastón Colman (director creativo y autor en La Pecera, coreógrafo y profesor de técnicas corporales y expresivas en Expresarte), Nicolás Contrera (productor ejecutivo y músico compositor y productor musical en La Pecera y Expresarte), Matías Talavera (director audiovisual en La Pecera y docente de actuación frente a cámara en Expresarte), Nahuel Ramírez (audiovisual en La Pecera y asistencia general en Expresarte), Ayelén Ponce (community manager y diseñadora gráfica en La Pecera y Expresarte) y Gina Capelo (profesora de danzas en Expresarte). (Foto gentileza Matías Talavera.)

Compartir, construir, cooperar, comunicar, crecer… expresarse. Tener el espacio y las oportunidades para decir a través del arte. Probar, caerse y levantarse, y seguir. Conquistarse. Eso es ser artista. Superar las barreras y los miedos. Resulta que Luján Zalazar había pasado por muchísimas escuelas y experiencias en grupos en donde jamás pudo sentirme parte o completamente feliz con lo que lograba. Entonces tuvo una idea: crear un verdadero espacio en donde se pueda ser libre sin que la mirada de un otro o un “puntaje” condicione.

“En el ambiente artístico existen muchos egos, mucha competencia generada por los adultos, por la escuela, por la sociedad en sí; las creencias, los mandatos, lo que está bien, lo que está mal, lo que es lindo, lo que es feo… todo pasa por la etiqueta. Expresarte nació con la idea de ser algo grande. Y pasé muchísimos obstáculos. Después de 16 años de trabajo, hemos logrado formar el primer equipo sólido de artistas y seres humanos que piensan y sienten lo mismo. El primero en unirse fue mi fiel compañero de vida Gastón Colman y así, paso a paso, se unieron artistas increíbles y seres humanos maravillosos. Este mismo equipo es el que hoy día conforma La Pecera, una productora teatral que se dedica principalmente a generar proyectos de teatro educativo para escuelas”, cuenta Luján.

La Pecera fue fundada por Nicolás Contrera en el 2013 y ha conformado una comunidad creativa que tiene un estilo propio y una forma de trabajar basada en los mismos valores que tiene Expresarte, que comenzó en un pequeño espacio del Barrio Rivadavia en Pontevedra. “El gimnasio de mi mamá Rita. Allí convoqué a mis primeros alumnitos que tenía en danza para hacer cosas más teatrales. Luego tuve un taller en un instituto donde me recibí (de profe de danzas) en Ituzaingó. De allí volé a Merlo sola a otro instituto de danzas donde me dieron un lugar para comenzar a ofrecer algo de comedia musical. Luego a Padua. Todo sola, o con acompañantes ocasionales que terminaron volando para otros rumbos. En el 2009, Expresarte estaba por morir. Llegó uno de esos momentos de tomar decisiones para crecer o quedarse en el molde… Me recibieron con los brazos abiertos y muy amablemente en el Teatro La Salita en Castelar. Aquí estamos desde el año 2010, y es como nuestra segunda casa.”

– ¿Cuáles son los pilares que sostienen a la escuela?

– Personas, sueños, convicciones. Deseos de crecer, profundizar siempre… Encontré al compañero ideal que comprendió esto desde el minuto cero. Gastón Colman, mi compañero de vida. Escritor, bailarín y creativo nato. Creó una obra maravillosa que fue un antes y un después en Expresarte: “El ladrón de sonrisas”, ese maravilloso regalo nos demostró que había que continuar. ¡Y desde allí no paramos!

– ¿Qué se siente ver a los chicos crecer artísticamente?

– ¡Se siente como volar! Acompañar procesos que la mayoría de las veces son muy dolorosos, y luego verlos, es algo que no puedo explicarte con palabras. Me sucede que cuando esa alineación de cuerpo-mente-alma-espíritu-voz-sonido-movimiento finalmente se logra, veo como una película veloz en mi retina de todo lo que ese cuerpo atravesó para llegar ahí. Es un instante sublime. Y lo más maravilloso es que cuando eso finalmente ocurre, comienza la siguiente búsqueda… porque la evolución del artista no termina nunca; eso me motiva constantemente a crear, aprender, estudiar y descubrir cada día nuevas herramientas; derribar formatos obsoletos que lo único que hacen es crear artistas monigotes: bonito, correcto pero vacío. Es disfrutar, es sentir que lo recorrido valió y cobra vida en cada pisada en el escenario. Además no creo que haya niños con más talento que otros. Creo que hay niños que cargan más mochilas que otros y eso hace que su expresividad genuina se esconda; creo que cada uno tiene su talento singular, una virtud para brindar y una debilidad que fortalecer. Creer que hay niños con más talento que otros nos lleva a la trampa de la comparación, y si caemos en ella, estamos fritos. Cada ser humano es único. No hay voces desafinadas, hay gargantas que necesitan desanudarse; no hay cuerpos arrítmicos o desalineados, hay almas que necesitan movimiento.

El domingo 15 de julio, a las 20 horas, en el Teatro Morón, Expresarte hizo su muestra de mitad de año. “Un espectáculo como el del domingo lleva aproximadamente un mes y medio o dos de preparación. Los chicos entrenan dos veces por semana 2 horas. Además del trabajo en casa, el trabajo creativo, de selección musical, de selección de puesta, etc. La última etapa más intensa de ensayos generales. Pero para la construcción expresiva, para lograr el canto y la pisada escénica o la coordinación y trabajo físico, para lograr una coreografía, se trabaja desde el primer día en el entrenamiento. En el primer cuatrimestre entrenamos y luego producimos, esa es la dinámica. Cada espectáculo es diferente y a la vez tiene una marca registrada, una impronta muy delineada propia de Expresarte. Los chicos participan mucho también en la selección de canciones, sobre todo los que están hace más años. Muchas veces tienen tintes muy humorísticos, y siempre buscamos temáticas con contenido, más allá de un cuadro bonito visualmente o coreográficamente. Apuntamos a los valores, a la crítica constructiva, a la reflexión, al mensaje sanador”, asegura la directora que en cada palabra deja ver cuán orgullosa se siente de haber fundado hace ya 16 años esta escuela.

“El arte es un motor vital para generar conocimiento, apertura, mirada crítica, debate. La expresión artística es una herramienta transformadora y creativa que puede abrirnos caminos nuevos constantemente. El teatro en sí mismo como hecho social es un encuentro, un espejo de la realidad o un espacio de reflexión con uno mismo y con el otro. Hoy por hoy en el ambiente artístico siento que aún hay mucho por ‘desprincesar’ (concepto de nuestra obra Desprincesada, la aventura de ser yo), en el sentido de romper todavía ciertos esquemas o miradas del artista hacia el colega y de la sociedad en general que muchas veces lo desvaloriza. Otra vez polos, ‘lo pago’ vs.  ‘lo gratuito’, lo ‘cultural’ vs. ‘lo mediático’, ‘lo comercial’ vs. ‘lo independiente’, y así podemos estar páginas y páginas olvidando qué hacemos y para qué lo hacemos. El artista es un trabajador más y el arte es un servicio a la humanidad.”

En la foto, Gina Capelo y Luján Zalazar. Medios para comunicarse con Expresarte, Escuela de Comedia Musical: Facebook: comediamusicalexpresarte; Instagram: @expresartecomediamusical; teléfono: 11 6170 8462; dirección: Almafuerte 2642, Castelar (Teatro La Salita).