Hoy las redes sociales invaden la vida de las personas.

por Andrés Rosso, Abogado

 

Los mensajes escritos u orales y los videos, como así también los mails, son las herramientas de comunicación más difundidas en todas las latitudes.

Las clásicas cartas poco a poco van desapareciendo.

Pero desde siempre el correo ha sido protegido por la ley.

La correspondencia es inviolable. Nadie que no sea el destinatario está facultado para leer lo que no le pertenece.

El artículo 153 del Código Penal establece, claramente, que: “Será reprimido con prisión de quince días a seis meses el que abriere o accediere indebidamente a una comunicación electrónica, una carta, un pliego cerrado, un despacho telegráfico, telefónico o de otra naturaleza, que no le esté dirigido; o se apoderare indebidamente de una comunicación electrónica, una carta, un pliego, un despacho u otro papel privado, aunque no esté cerrado; o indebidamente suprimiere o desviare de su destino una correspondencia o una comunicación electrónica que no le esté dirigida. En la misma pena incurrirá el que indebidamente interceptare o capture comunicaciones electrónicas o telecomunicaciones provenientes de cualquier sistema de carácter privado o de acceso restringido”.

En el mes de setiembre pasado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ratificó que espiar Facebook, el correo electrónico y la lista de contactos del teléfono celular a la pareja es un delito federal.

Una mujer había denunciado a su ex pareja por una supuesta situación de celos que habría llevado al hombre a vulnerar su privacidad.

El hombre habría ingresado a su usuario de la red social Facebook y en su correo electrónico y habría, además, obtenido los datos de sus contactos del celular y copiado su tarjeta SIM.

Con la firma de los Ministros Ricardo Lorenzetti (Presidente), Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, la Corte confirmó que debe intervenir la justicia federal porque estamos en presencia de un delito.

La misma Corte, ya en el año 2014, falló de igual manera en una causa con características similares.

Es natural que así sea.

Toda nuestra información y comunicación es estrictamente privada y nadie, bajo ninguna razón, puede violarla.

El único que se encuentra facultado es un Juez que debe reunir pruebas para la investigación de un hecho delictivo.

Clara y concretamente espiar es un delito.