Caso de India.

por Natalia Molina

 

Con las distintas redes sociales se modificó la forma de leer las noticias, y estar al tanto de lo que pasa en el país y en el mundo. Antes había que esperar a la edición del diario, o el noticiero. Con el paso de los años y la llegada de Internet, se puede acceder más fácil a las noticias.

Actualmente podemos enterarnos de lo que sucede en el país y en el mundo en cualquier momento, estamos en contacto con las noticias las 24 horas del día. Si queremos saber lo que está pasando, sólo tenemos que leer los portales de noticias, o lo que muchos hacen es acudir directamente a Twitter y hasta nos enteramos de algunos hechos por la viralización de videos a través de WhatsApp. Pero eso no quiere decir que estemos informados.

Todos jugamos a ser periodistas, ya que compartimos en nuestras redes sociales videos de lo que está pasando. Muchas veces los medios tradicionales de comunicación muestran en sus programas videos que compartieron usuarios en sus redes sociales, porque están en el lugar del hecho.

Muchos suelen compartir entre sus contactos videos que llegan a sus redes sociales, o al WhatsApp, sin siquiera corroborar la fuente y se genera una desinformación. Así surgen y se viralizan las llamadas fake news, noticias falsas, sin tomar conciencia de las consecuencias.

Las fakes news son un problema importante ya que una vez que se comparten no se pueden detener, ocasionando daños, a veces irreparables, en la sociedad. Para comprender la dimensión del rol que cumplen las redes sociales y la app de mensajería más utilizada a nivel mundial, vamos a referirnos al caso de India.

India es el país que más usuarios de WhatsApp tiene en el mundo. La app es uno de los servicios favoritos que utilizan los ciudadanos de ese país. Las noticias vuelan, pero por WhatsApp y con consecuencias fatales. India lleva 12 muertes en lo que va del año a causa de la viralización de fake news. Los usuarios desconocen la fuente y aun así la comparten.

Hubo un caso de un video que mostraba el secuestro de un niño. El video empezó a circular por las redes sociales. Su contenido no estaba completo, a las imágenes les faltaba una parte importante, en donde los secuestradores devolvían al niño. Ese video fue creado con el fin de dar un mensaje que advertía sobre los peligros de que los niños estén sin supervisión de un mayor.

Los usuarios desconocían la fuente y la existencia de un final que cambiaba el sentido de las imágenes que habían visto. De pronto, un video de advertencia se convirtió en la prueba del aumento de casos de secuestro infantil. La histeria colectiva se magnificó por las noticias locales sobre la llegada de miles de secuestradores al sur del país.

Por esto, un hombre que había llegado de Bangalore para buscar trabajo fue acusado por los ciudadanos de ser secuestrador de niños y agredido con tal violencia que no llegó vivo al hospital.

De esta forma podemos entender cómo un mensaje falso, viralizado, puede generar miedo, furia entre los ciudadanos indios y así terminar con vidas inocentes.

Por su parte, los responsables de las redes sociales aseguran trabajar para terminar con las noticias faltas. Desde hace poco WhatsApp indica cuando un mensaje no es original, sino que ha sido reenviado, pero no es suficiente porque hechos de este tipo siguen sucediendo.