por Carlos Felizzola

Al parecer, y en base a los testimonios de los clientes, uno de los mejores cafés de Pilar se sirve en una estación de servicio de La Lonja (YPF de Ruta 8 y Pte. Derqui).

En la cafetería de dicho lugar trabaja Ignacio Kotolenko, un joven que marca una diferencia a la hora de preparar un buen café.

Ignacio (“Nacho» para los amigos) es un amante del arte del barismo y lo demuestra en cada preparación que realiza.

Cualquiera sea la preferencia: café solo, cortado o un latte, son oportunidades que Nacho aprovecha para demostrar que uno puede dar mucho con el recurso limitado que tiene, que puede ir más allá de lo que le corresponde y que otorgando la “milla extra” puede lograr un resultado de excelencia que, sin exagerar, bien le cabría el mote de “5 estrellas”.

¡Por muchos más Nachos en medio nuestro!

Jóvenes que tengan la iniciativa de dar lo mejor de sí mismos y ser agentes de cambio en una sociedad que necesita ver individuos que se brinden para beneficio de otros sin segundas intenciones.