En nuestra dieta existen alimentos cotidianos que tienen poco valor nutricional y hasta pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

Arroz refinado

Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el arroz blanco causa aumentos bruscos en los niveles de glucosa en la sangre, lo cual eleva los riesgos de padecer diabetes. Aunque el arroz se ha consumido durante siglos en muchos países, fue sólo en el Siglo XX que comenzó a refinarse y consumirse como arroz blanco.

Para producir el arroz blanco, el grano integral es sometido a un proceso de refinado con el cual se le retira la capa exterior y el germen. Y básicamente lo que queda es el endospermo, compuesto principalmente de almidón.

Desde el punto de vista de la salud pública, debería recomendarse el reemplazo de granos refinados como el arroz blanco por granos integrales, incluido el arroz integral para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2.

 

Azúcar

Es una sustancia química pura, extraída de fuentes vegetales como la caña de azúcar o la remolacha, a las cuales se les extrae el jugo eliminando toda la fibra y las proteínas que forman el 90% de dichas plantas.

Para dejar limpio el líquido que contiene el azúcar, se añade cal viva y es ahí donde esa reacción alcalina mata casi todas las vitaminas; luego se añade dióxido de carbono para acelerar la cal, este líquido azucarado pasa por tubos que lo separan de las impurezas. Luego viene otro tratamiento con sulfato de calcio y ácido sulfúrico para decolorar y dejar casi blanco.

No tiene proteínas ni vitaminas, no tiene minerales no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene grasas y no es de ningún beneficio en la alimentación humana.

Las frutas y verduras, por sí mismas, ya contienen azúcar. Los azúcares refinados son causantes de obesidad, de un desequilibrio nutritivo, caries y más. Los edulcorantes químicos también son dañinos, pues aumentan el riesgo de cáncer, como el aspartame, la sacarina y ciclamatos, que podemos encontrar en productos como el refresco light.

 

Leche de vaca pasteurizada

La pasteurización de la leche destruye las bacterias beneficiosas, junto con las malas, y destruye las enzimas esenciales para la absorción de nutrientes. La pasteurización de la leche destruye toda su fosfatasa, lo que es esencial para la absorción del calcio y el calcio trabaja con la vitamina D. Calentar cualquier alimento crudo destruye las enzimas activas, por lo que la lipasa (una enzima única de la leche y que se necesita para completar la digestión de las grasas) es eliminada junto con muchos otros nutrientes esenciales que la pasteurización destruye.

Algunos estudios incluso la relacionan con la diabetes y hasta con la osteoporosis, porque debido a ser baja en magnesio, no deja que los huesos absorban el calcio.

 

Sal de mesa refinada

La industria decidió un día convertir la sal cristalina natural en simple cloruro sódico (la sal refinada de hoy), porque los científicos de la época afirmaron que los demás elementos que contenía (minerales esenciales y otros oligoelementos) eran innecesarios y bastaba el cloruro sódico para salar los alimentos. Desde entonces cualquier parecido entre la sal que ahora consumimos y la sal natural es inexistente. De un alimento que era “oro puro” porque proporcionaba al ser humano todos los elementos necesarios para su subsistencia en la proporción exacta que el organismo necesita, se pasó a consumir un producto que es “veneno puro”, como bien saben los investigadores y médicos.

La sal cristalina natural, tanto la que procede del mar (sal marina) como de las montañas, contiene los 84 elementos que componen el cuerpo humano en su proporción exacta. Poca gente sabe que la composición de la sangre humana es prácticamente idéntica al agua salina del “mar primario”, es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años.

 

Harina refinada

La harina blanca producida es casi puro almidón. Además, los tratamientos químicos en el grano dan como resultado la formación de un subproducto llamado aloxano, un veneno utilizado en la industria de la investigación médica para producir diabetes en ratones sanos.

Cuando más fina y blanca es la harina, menos fibra, vitaminas y minerales contiene. El pan blanco, el pan de salvado y los panes de bollería no contienen vitaminas ni minerales, mientras que favorecen las caries, el cáncer, el colesterol y la diabetes. Los panes más recomendables son el pan de centeno y el pan integral.