Juventud valiosa

Mientras muchos piensan que los jóvenes no sirven para nada, ellos ya preparan sus mentes y corazones para enfrentar la vida. Y no se esconden.

Cuando perdí mis sueños, me volví viejo


Viven en los barrios El Pinar, Villa del Carmen, El Chelito, Fonavi y Malvinas Argentina. Tienen entre 16 y 18 años. Son jóvenes, observan, estudian, ríen y opinan sobre lo que les toca vivir.

Sofía Gómez González (17), Maximiliano Risuto (18), Rocío Recouso (17), Juan Leguisamón (16), Julián Silvero (16), Catalina Blanco Luna (16). Todos ellos jóvenes que recorren las calles de Del Viso, estudian en un colegio de la zona, conocen los boliches de la ciudad y opinan acerca de muchas cosas. Por ejemplo, de política.

-Para mí el problema de los políticos es que no tienen comunicación entre ellos-, declara uno.

-Igualmente pienso que hay personajes que por una cuestión de principios y coherencia entre lo que dicen y hacen, no deberían estar más en política-, dice aquella.

-A mí me parecen todos una porquería, compran al pueblo por migajas y no terminan haciendo nada-, acota la más escéptica

-La política actual, con un montón de críticas y todo, para mí tiene cosas buenas, creo que la nueva ley de medios era algo fundamental, para que haya mayor pluralidad de opiniones y la gente del interior tenga voz-, afirma otro.

-Todo bien, pero el barrio está siempre igual-, refuta aquel.
En fin, los jóvenes hablan, ríen, comparten ideas, debaten puntos de vista y realidades.

Y salen de noche, claro.

“En general nuestras salidas nocturnas son a casas de amigos, más que nada por una cuestión de seguridad”, cuentan en la ronda mientras el sol de la siesta entibia el invierno.

“Tampoco a nosotros nos gusta mucho la onda de los boliches de Del viso”, se animan.

“Yo antes defendía el barrio, ahora no se puede ni caminar de noche”, declara una que vive en Villa del Carmen.

“La seguridad tampoco es más policía en la calle, para mí es una cuestión de educación y conciencia social”, reflexionan.

“Los medios de transporte no ayudan mucho, después de las 12 no tenés nada, y las paradas de colectivos son bastante peligrosas”, dice un muchacho.

“Si perdés el último, más vale quedate en la casa donde estabas hasta que se hagan las 4 o 5 de la mañana”, sugieren las chicas.

Entre los entrevistados hay representantes de los barrios El Pinar, El Chelito, Fonavi y del Partido de Malvinas Argentinas.

Además de la amistad y el tiempo de la adolescencia, al grupo los une su lugar de estudios, la prestigiosa Media 7 Roberto Arlt, de Tortuguitas.

“La verdad es que el colegio nos brinda un buen espacio de apoyo”, coinciden todos.

“Algunos de nosotros seguimos Humanidades, así que trabajamos mucho desde discriminación hasta desigualdades, eso se lo tenemos que agradecer al colegio”, dice una joven.

Ideas, sueños, alegría, proyectos, amistad y esas primeras ganas de cambiar las cosas, esa rebeldía natural y cristalina de quienes viven montados en el corcel de los 18 años, cabalgando sobre un mundo difícil y loco.

-Yo voy a seguir estudiando Derecho

-Yo, cine

-Yo no sé

-Yo, Ciencias Políticas

-Yo también

Ahí los tienen, son los que brotan, los que mañana tomarán la posta en comercios, clubes, escuelas, cargos públicos, espacios culturales, etc.

¿Quién los señala? ¿Quién los juzga incapaces de enfrentar la vida?

Valiosa juventud, verdadero tesoro del tiempo.