La familia Villalba se crió en el
barrio Monterrey, desde allí,
cuatro hermanos aprendieron a
amar a Derqui. Uno de ellos, Luis, vive
en España desde hace 10 años. Cuenta
que cuando llegó, el primer trabajo que
consiguió fue de marinero.
"Apenas llegué trabajé para un
hombre que tenía un yate y el velero
más rápido y grande de la comunidad
valenciana, yo se lo mantenía y salía a
navegar con él. Me acuerdo que el primer
día me descompuse terriblemente;
por suerte me dio una oportunidad y
volví al otro día, aprendí mucho de navegación
ahí”, dice en una entrevista
con El Apogeo, por Internet.
Refiere que al principio le fue muy
bien, pero desde hace 3 años que apenas
le alcanza para mantenerse.
"La cosa no está bien acá y parece
que es para rato, a España le cuesta
recuperarse de la crisis", describe.
De lo que rescata, incluye en primer
lugar, el nacimiento de su hijo Nacho
de 6 años, después el nivel y la gratuidad
de la educación, colegios, libros,
comedor, también hace referencia al bajo costo -“muy baratos, casi nada”-
, de los medicamentos.
"Aunque no tenés a los tuyos, el
resto de mi familia me pesa cada día
más, mi madre Mabel, que la amo, mis
hermanos Titi, Carly, Dany y mi sobrinita
Camila", afirma con nostalgia.
No es fácil para los que se fueron
lejos.
-¿Qué es lo que más recordás de
Derqui?
-Los mates con la vieja y su comida,
las facturas de Boragno, los debates
de cine y música con Jano, las charlas
con mi vecino Walter, la cervecita en la
esquina con los amigos, los asados con
mis hermanos y las lluvias de verano.
Internet achica distancias, permite
tener noticias, chatear, hablar, saber,
ver en vivo y en directo a los seres
queridos que están en puntos remotos
del planeta.
“Sé cómo se lee esté periódico en
Derqui, por eso les mando un saludo
grande a Luis el bicicletero, al veterinario
Claudio, a Walter y Gloria, a
Oli, a mi tío Quique, al negro Robert y
a Kity, pero sobre todo quiero recordar
a los que ya no están, mi viejo Cachúm
y mi abuela Naty, gracias a ellos soy
lo que soy”.
Derquinos por el mundo, corazones
que persiguen horizontes de nubes.