“La amistad es lo que sostiene a Ponete los lentes”

Un grupo de mujeres dispuestas a disfrutar de la vida y de la música.

por Noelia Venier

 

Avanzamos. Juntos. Uno es con el otro. Solos no somos nadie. Construimos familia, barrio, escuelas, amistades. Nuestro mundo. Y, ¿qué sería de ese mundo sin la música? ¿Qué sería de la vida sin la música? ¿Qué sería de este planeta sin las mujeres? Sin los hombres, también, pero sin la fuerza sobrenatural y capacidad creadora de las mujeres, sería un lugar sombrío. Porque las mujeres somos creación. En este caso, creación de música porque Marisa Boggi (teclado – psicopedagoga), María Clara Boggi (batería – psicopedagoga), Anabella Cermelli (bajo – psicóloga) y Patricia Chávez (guitarra – psicopedagoga) son Ponete los lentes, pura buena energía.

Marisa, Anabella y Patricia, mamás de amigos y compañeros del Colegio Crear y Ser de Castelar, tuvieron la idea, entre mate y mate, de formar una banda. Cuentan que Anabella siempre quiso tocar el bajo, nunca supo ni nunca tuvo. Patricia había tocado la guitarra de adolescente y nunca más la agarró, aunque su marido es músico. Marisa tenía un “tecladito” guardado. En un principio, eran tres más una cuarta amiga (Lorena, la quinta Beatle, como la llaman), también mamá del Crear, música, quien fue las que les enseñó algunos acordes.

Anabella: Nos enseñó sin instrumentos. Yo tocaba el bajo en una guitarra (risas). Además de no saber música, no teníamos instrumentos. Era una osadía pensar en la banda. En ese momento queríamos formalizar los ensayos. A Lore se le complicaba y así fue cómo se abrió. Empezamos a buscar baterista. Las condiciones eran: que fuera mujer, de nuestra edad, que no supiera tocar, es decir que no fuera profesional, y que quisiera tocar la batería (risas).

Marisa: Un domingo al mediodía, el hijo de María Clara (mi sobrino), que es músico, me pregunta sobre la banda y le comento que estábamos buscando batera.

María Clara: Me dice: ‘Ma, vos podés ser la batera’. La batería no le gusta a todo el mundo. A mí no me gustaba ni escucharla. Nunca mis hijos hubieran podido tener una en mi casa. Él me re insistió. Al día siguiente me había comprado la batería.

Marisa: Nos faltaba alguien que nos enseñe. Ahí fuimos a buscar a Goyi (Alzaibar). Él es profesor de bandas del Crear y Ser. Uno de mis hijos forma parte de la banda del colegio y el sobrino de Anabella forma parte de La Monada. Lo re conocíamos a Goyi.

María Clara: ¡Esa fue la caradurez máxima!

Marisa: Goyi es groso y es serio. Es un músico con todas las letras.

María Clara: Yo no sabía cómo se agarraban los palitos…

Marisa: Fuimos con Anabella a su casa a preguntarle si quería enseñarnos.

Anabella: Le dijimos que teníamos muchas ganas de armar la banda. Cuatro chicas grandes, con muchas ganas de aprender. Necesitábamos que alguien nos ordene. ‘Mirá qué bien’, decía Goyi, ‘y, ¿que tocan?’. Le dijimos qué instrumentos tocábamos cada una. ‘Mirá qué bien’, repetía. ‘Más o menos qué nivel se pondrían, muy bueno, bueno, regular, malo…’ ‘Muy malo, Goyi’, le contestamos, ‘no sabemos…’ ‘¿Tienen los instrumentos?’ ‘¡No!’ Se quería morir. No podía entender la ridiculez que le estábamos planteando. Él se dio cuenta de que era un delirio, que nosotras nos creíamos que teníamos una banda pero ahí no había nada, entonces nos dijo: ‘Miren, esto es un desafío que vamos a asumir entre todos. Yo lo voy a intentar con ustedes siempre y cuando no pierdan las ganas’. Es eso lo que nos sostiene: las ganas, pese a todos los obstáculos…

María Clara: Imaginate las cosas que nos han pasado en estos casi 5 años, y que nos pasan, a nivel personal. Así que asumimos el desafío. Cada una empezó con un profe a aprender a tocar su instrumento, a tomar clases, y él venía como coach de la banda. Como amigas, cada encuentro es muy divertido. Nos bancamos los dramas. Es una terapia. Nos escuchamos.

– ¿Cuándo sintieron que eran una banda?

Anabella: Cuando Goyi nos invitó al teatro Duran, después de un año, a un encuentro de alumnos.

Marisa: Y cuando Alejandra, directora del Crear y Ser, después de enterarse de que teníamos una banda, nos invitó a tocar al festival solidario.

Al repertorio le dicen itinerario, en un principio, porque no les salía la palabra, pero después se dieron cuenta de que estaba bien hablar de itinerario porque sus canciones marcan un camino, un recorrido, el cómo van transitando de una canción a la otra.

Anabella: A la gente que nos viene a ver no le gusta nuestra música (carcajadas), nos quiere mucho y siente en todos los shows el feeling y la energía que hay, y la pasan bien.

Marisa: Cuando uno arma una banda, la arma para mostrar, porque si sólo tocamos para nosotras cuatro no tiene sentido… María Clara tiene una casa enorme en Parque Leloir, entonces empezamos a generar nuestros propios shows. Para tocar para nuestros amigos. Arranca siempre Ponete los lentes y como queda el equipo enchufado, empiezan a pasar a tocar los que quieran, hijos, amigos, sobrinos, todos cantan, tocan… Se han sumado músicos que nos da vergüenza que nos vean tocar, por ejemplo, los Trovadores, trío folclórico. Los contratamos para el cumpleaños de nuestro padre (90 años). Tocamos las Ponete los lentes y estaban ellos. Nos escucharon, nos salió bastante bien. Cuando terminó la fiesta, se acercó Raúl, el líder, para decirme que quería hacernos una propuesta. Pensamos que nos iba a decir de ayudarnos con las voces. No. Nos invitó a tocar con ellos al Gran Ituzaingó.

Anabella: Nos preguntó si nos animábamos, claramente, nos animamos a todo.

María Clara: Los que no se tendrían que haber animado eran ellos (risas).

Y allá fueron las cuatro. Y tocaron para 1000 personas. Las han contratado para tocar en bares, boliches, cumpleaños.

Marisa: Estamos empezando a tocar en lugares donde nos escucha gente desconocida.

Anabella: Nosotras no buscamos las fechas, siempre nos llegan.

Patricia (se suma a la entrevista): Por eso no paramos. Tratamos de estar siempre listas para que cuando llegue el momento. Por más que ahora no tengamos nada, seguimos ensayando.

– ¿Cómo es la relación entre ustedes?

Anabella: Nos podemos pelear, somos muy diferentes y eso puede pasar, no es que no nos podemos decir nada porque nos ofendemos. Si eso pasara, habría problemas.

Marisa: Terminan los ensayos los viernes, a eso de las 22 para no molestar a los vecinos, nos quedamos tomando vino, cerveza, comiendo, hasta las dos de la mañana, charlando de la vida. La amistad es lo que sostiene a esta banda. La música es una excusa para juntarnos las dos veces por semana.

Patricia: En el comienzo no éramos todas amigas y con el tiempo terminamos siéndolo por darle este lugar. La música, obvio, es importante, pero hubo días que cuando alguna tuvo un problema, el ensayo se suspendió.

María Clara: Le damos un lugar importantísimo al disfrute, porque siempre hay tiempo si uno pone como prioridad disfrutar de la vida. Yo veo que hay chicas jóvenes que no se lo hacen al tiempo, hay días que nosotras llegamos muertas a los ensayos… el tema es querer. Nosotras a nuestra edad tenemos muchos ejemplos de gente a la que se le pasó la vida.

Patricia: La clave es no postergarse, la gente ve eso en nosotras y se va con las ganas de animarse también.

Marisa: Tenemos amigas y amigos que después de vernos y escucharnos arriba de un escenario con cincuenta años, se metieron a estudiar tango, teatro, canto; cosas que siempre habían querido hacer.

Anabella: Por eso Goyi nos decía mientras no se pierdan las ganas. Y las ganas no se perdieron.

Para contactarse con la banda, pueden comunicarse al teléfono 11 4413-9565 (María Clara) o ingresar a su página de Facebook Ponete Los Lentes.

Compartir