Morón en el recuerdo: colectivos

Línea 630 – Partido de Morón (Ultima prestataria: Línea 630 S.A.)

Fuente www.busarg.com.ar

La entonces línea 1 contó con un ejemplar fabricado por una carrocera poco frecuente en la zona oeste: Agosti. Hubo muy pocos y tal vez todos hayan llegado usados. El ejemplar de la foto es de 1962 ó 1963 y cuenta con chasis Bedford. (Foto: gentileza Sr. Carlos. Gestión Fernando Carnevale.)

El 12 de marzo de 1958 la empresa Transportes Grand Bourg obtuvo un permiso precario asignado por el Municipio de Morón a través del Decreto 2447, cuyos trámites se habían iniciado en 1957, para instalar una línea de transportes entre Villa León y la estación Castelar. Recibió el número 1. Sus propietarios eran los señores Guillermo Más, José Rubio, Ramón Rubio y Alfonso Álvarez. El permiso precario obedecía a que el tramo del recorrido por las calles Arias y J. M. Paz se superpone al recorrido de la empresa Reconquista (línea 69, hoy 269). No se otorgó con carácter definitivo hasta que fueran mejoradas otras calles por las que pueda circular la nueva línea sin lesionar los intereses de la 69. El recorrido inicial era: desde Ratti y Cerrito, por Cerrito, Cerrillos, Pringles, Brandsen, Mistral, J. M. Paz, I. Arias, San Pedro, Francia, hasta la estación Castelar.

El regreso se efectuaba por las mismas calles. Por otra parte, Guillermo Más figuraba en 1958 como representante también de la línea provincial 57 Transportes 21 de Septiembre, que operaba un recorrido entre San Antonio de Padua y Villa León. El color elegido para identificar a las unidades fue el verde inglés para laterales y cuerpos de filete, crema para el techo y negro para la franja. Las tonalidades del verde cambiaron a través del tiempo, llegando a los ‘70 con una tonalidad bastante más clara.

Este viejo Mercedes Benz “carbonero” equipado con una carrocería que no pudimos identificar con seguridad nos muestra su cartelera en la que figuran los destinos de su recorrido ya desdoblado. (Foto: gentileza Carlos Boniardi. Gestión Fernando Carnevale.)

El comienzo de las prestaciones estuvo directamente afectado por el estado de las calles del por entonces Partido de Morón, actual Ituzaingó. Precisamente, en la zona de Ituzaingó el porcentaje de calles asfaltadas era bajísimo. Solo Brandsen estaba bien asfaltada, mientras que Cerrito, Almagro y Pringles tenían un mejorado que al menos permitía circular a los colectivos con cierta seguridad. En una de estas múltiples variantes el recorrido discurría por Brandsen, doblaba a la derecha en Pringles hasta Almagro (10 cuadras) y por esta circulaba derecho hasta Cerrito (9 cuadras), y de ahí otra vez a retomar Brandsen… pero se rompe Almagro. Entonces cambió el recorrido tomando por Brandsen, Pringles, Los Laureles (hoy Bagnat), Cerrito y Brandsen. La distancia entre Los Laureles y Almagro es de 5 cuadras, pero… ¿qué pasó? Se rompió Los Laureles y el servicio directamente fue derecho por Brandsen.

La consecuencia directa fue dejar sin colectivo a la gente del Barrio Pintemar. Los usuarios, totalmente disconformes con la decisión tomada por la Línea 1, no tenían más opción que caminar hasta Brandsen (10 cuadras por el medio del campo de por entonces, la huella ya estaba marcada) para tomar el colectivo. Pero en una actitud de repudio hacia la Línea 1, solo tomaban el colectivo 216 en Brandsen y Balbastro. Nadie subía al 1, que cuando se arreglaron las calles retomó su recorrido habitual. Cabe acotar que la flota de la línea en tiempos iniciales estaba compuesta de coches a veces muy usados y bien amortizados cuya mecánica, si bien era noble, sufría el mal estado de las calles. Se mezclaban Chevrolet de 1946 o “Sapos” de 1947 con algunos Mercedes Benz de la primera mitad de los ‘50 y varios vehículos raros de encontrar en líneas comunales del Gran Buenos Aires, como los Isotta Fraschini.

Si bien las unidades más antiguas tenían entre diez y doce años de uso, no eran los mismos de hoy en lo que a mantenimiento se refiere. Hay que calcular cómo llegaron a la 1 unidades toscas como los Isotta Fraschini, con mala suspensión y de andar durísimo. Como mínimo llegaban de tercera mano, luego de pasar por las manos del Estado Nacional y como poco por una prestataria privada, si es que no se había vendido entre privados antes de recalar en la comunal moronera. O sea que podían llegar hasta de cuarta mano.

Nos consta que al menos un Isotta Fraschini trabajó en la 1 hasta bien entrados los ‘60. Como casi todos estos pequeños ómnibus, había sufrido la reforma de su frente. En este caso la resolución fue bastante decorosa. (Foto: familia Sappia. Gentileza María Elena Sappia. Gestión Fernando Carnevale.)
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