Qué pasa con esto que nos pasa

Una mirada en cuarentena desde la salud mental: amortiguar de la mejor manera este contexto.

por Carina Cardenes (operadora preventiva en salud mental)

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Según la OMS, SALUD es el estado de completo bienestar, FÍSICO, MENTAL Y SOCIAL, “no sólo ausencia de enfermedad”.

El sentido de la cuarentena, con un total acierto, es el resguardo físico de las personas priorizando la salud.

En términos generales, la salud mental es el equilibrio entre una persona y su entorno sociocultural, que garantiza su participación laboral e intelectual y de relaciones, para alcanzar bienestar y calidad de vida. El virus no solo llega a afectar el  plano físico, sino también a lo social y a lo psíquico.

Entonces podríamos interpretar que no fue tomada a la SALUD en su completo significado.

En estos nuevos tiempos donde la pandemia ocasionada por el Covid-19 nos impone un cambio total en nuestras vidas, es importante  saber qué pasa con las emociones. Atravesar de la mejor manera posible estos momentos que se tornan muchas veces insostenibles, respetando las consignas y reglas obligatorias de aislamiento y distanciamiento social, implica un desafío no sólo a nivel social, sino fundamentalmente a nivel emocional.

Desde el momento en que se menciona  la palabra “aislamiento”, mi psiquis procesa y  se sitúa en un espacio de  soledad,  pero me dicen que puedo estar con mi familia y puedo hacer las compras, ya desde ese instante aparece un estado de confusión.

Con el pasar de los días la palabra que resuena en esta cuarentena es la “incertidumbre”, esa sensación que nos genera inseguridad por falta de ver un horizonte.

En nuestras charlas empezamos a escuchar frases como: “Me siento mal”,  “No sé lo que me pasa”;  las emociones se disparan, y comienzan a manifestarse reacciones de todo tipo.

En este punto es importante comprender y entender que estamos ante una situación “anormal”, entonces habrá reacciones que son esperables  dentro de este cuadro.

Es normal sentir miedo, además es funcional porque nos ayuda al objetivo de protección frente al virus ( siempre y cuando no se vuelva patológico).

Pueden mencionarse otros síntomas: cambios de humor, inpaciencia o ansiedad, problemas de sueño, cansancio, desgano o hiperactividad, apetito excesivo o inapetencia, incertidumbre, pensamientos negativos recurrentes, dificultad para proyectar. Estos pensamientos que provocan distintas  emociones son la consecuencia y respuesta normal, generando alguna alteración en nuestras rutinas provocando un impacto negativo psicológico que en muchos casos será trascendente y duradero en el tiempo, por esta misma razón es de mucha importancia la toma de conciencia de lo fundamental que es promover la salud mental en estos tiempos de crisis, por supuesto que hay que tener muy presente el foco en aquellas personas que presentaban algún tipo de patología con anterioridad (depresión y ansiedad), pero entendiendo que en este contexto de pandemia nadie está exceptuado de presentar algún síntoma tanto como niños, adolecentes y adultos mayores, serán afectados en alguna forma.

Amortiguar de la mejor manera este contexto.

Niños

Incorporar a los niños a tareas del hogar escuchando música realizando juegos, entretenimientos, la risa potencia nuestro sistema inmunológico; respetar los horarios de alimentación y de sueño, crear rutinas.

Adolescentes 

En adolescentes, si bien es complejo de por sí, habría que promover los horarios, de ejercicios físicos, tiempos destinados a las relaciones cara a cara con quienes conviven en su hogar, intentar respetar los horarios de sueño y alimentación, mantener las relaciones con amigos de manera virtual.

Adultos mayores

Mantener el contacto de manera virtual o telefónica con familiares vecinos y amigos “es fundamental”,  mantener activa la mente, escuchar música, cocinar, leer, realizar alguna actividad física (en lo posible), tener una dieta saludable, conservar el aseo personal; todos estos ejemplos son de mucho beneficio para enfrentar los efectos del estrés sobre nuestras vidas.   

 

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