Un grupo de estudiantes en la Plaza Independencia

por Victor Koprivsek

La Plaza Independencia de Del Viso es un lugar de encuentro, más allá de las actuales circunstancias. En sus mesas y bancos, sus caminitos, su glorieta, hay historias sencillas, o complejas, que desovillan secretos, risas, amores, rateadas, complicidades.

Un punto de encuentro no se desestima ni en pandemia. Un punto de encuentro es un lugar mayor, algo que la geografía urbana guarda para sostener comunidad.

-¿Qué año están cursando?

-Quinto de la secundaria –responde Agustina–. El ante último. Voy al D’Annunzio de Pilar, en mi curso somos pocos así que me toca ir todos los días de 8:15 a 12:30 hs. Este año estuvimos los primeros meses con clases virtuales, pero ahora ya con presencialidad.

Lógicamente esta charla se dio en los primeros días de julio, antes de las vacaciones de invierno.

–El año pasado fue más difícil porque no sabíamos bien cómo iba a ser, pero este año ya nos adaptamos y no perdimos clases ni nada.

– ¿Qué te gustaría que mejore la escuela?

– En mi colegio venimos bien, pero en general lo que noto es que estaría muy bueno que desde la educación en las escuelas le dieran más lugar a todo lo que tienen que ver con las emociones.

– ¿En tu escuela hay alguna materia que aborde la temática?

– Sí, Salud y adolescencia.

-Yo soy del Giménez, vivo en Garín.

-¿Qué hacés en la plaza de Del Viso?

-Es que ellas dos van al Dickens, de acá de Del Viso. Ellas son Ema y Martina y están cursando el cuarto año.

Se acercan dos pibes. Uniforme de escuela. Pantalón gris, campera azul. Ropa de gimnasia el otro. Todos llevan el tapabocas puesto. Se sorprenden con la entrevista. Hay risas y hay foto para el diario del pueblo.

-Lo conocemos al Apogeo, hace muchos años que está ¿no?

-Doce años acá en Del Viso.

Sonríen porque van a salir en el diario. No hay nadie en la plaza, alguna que otra vecina pasa con su changuito. Viene o va a hacer las compras.

La vida es tranquila en Del Viso, corre suave como un río de aguas casi quietas. Frente a la placita el Cervantes, otra escuela con historia. Más allá una galería comercial donde estaba el viejo cine.

“Estaría muy bueno que desde la educación en las escuelas le dieran más lugar a todo lo que tienen que ver con las emociones”, queda resonando para después.

-¿Nos sacamos una foto al lado de San Martín?

-¿Saben por qué está ese monumento?

-Porque estuvo en el Pinazo. Pasó una noche antes de ir a la Batalla de San Lorenzo.

Hay lugares que la geografía guarda para las historias, grandes o chiquitas, no importa. Lo que sí importa es que un punto de encuentro es un lugar mayor, tiene la jerarquía de lo convocante.

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