La maestra del año


Se llama Mariela Mellado y vive en Del Viso

La eligieron en un evento organizado por el Rotary Club y el Polo Educativo de Pilar, llevado a cabo en el auditorio de la Universidad del Salvador. Es docente en la Escuela Nº 41 del barrio Pinazo.


>Por Victor Hugo Koprivsek

Representantes de escuelas del distrito, participaron de un evento realizado por primera vez de la mano del Polo Educativo de Pilar y el Rotary Club.
Luego de una segunda etapa, donde siete finalistas debieron realizar un trabajo y defenderlo ante un jurado, el pasado lunes 23 de noviembre, fue elegida la “Maestra del año”.
Su nombre es Mariela Mellado y vive en Del Viso. Trabaja en 1ero y 2do ciclo de la Escuela Nº 41 del barrio Pinazo, uno de los lugares más vulnerables de la zona.

“Los chicos vienen muchas veces con el golpe, con la violencia, y es muy difícil llegar a ellos ¿cómo se llega? con estrategias, y ahí entra lo participativo, darle un sentido a lo que se les enseña”, dijo la docente después de recibir el premio.

“Siempre he trabajado en escuelas de alto riesgo, con personas que tienen pocas oportunidades, pero como yo pude estudiar y estudié en una escuela pública, desde mi lugar lo que quiero es ofrecer a los chicos otra visión”, continúa Mariela.

Maestras de Presidente Derqui y de Pilar también recibieron sus diplomas de reconocimiento. Un gesto alentador para los días finales del año lectivo, cuando la creatividad y el entusiasmo suelen perder fuerzas, y el cansancio suele ganar terreno en desmedro de la educación de los más chicos.
Mariela fue premiada con un viaje de tres semanas de estadía en EE.UU., unas merecidas vacaciones para la vecina de Del Viso.

“Fue muy difícil la elección, como equipo directivo teníamos varias candidatas que cumplían ampliamente con los requisitos, entonces optamos porque ellas mismas eligieran a su compañera, así fue como surgió el nombre de Mariela”, dice la directora del establecimiento Silvia Mansineli.

“En realidad ganamos todas, porque no cualquiera trabaja en el barrio Pinazo”, completa la vicedirectora de la escuela N º 41, Silvia Barcos.

Vocación de servicio, calidad humana, capacidad docente, compromiso y entrega. Virtudes que, según sus compañeras, se destacan en el trabajo y la personalidad de Mariela.

-¿Qué debe tener en cuenta un docente a la hora de ponerse el guardapolvo?

-Lo primero que hay que hacer es levantarle la autoestima al chico, que él crea que puede, ellos vienen muy golpeados de sus casas, viven situaciones que nosotros no nos podemos imaginar, entonces hay que ponerse en la piel de ellos, tratar de ver cómo ven ellos la vida y darles la posibilidad de que puedan creer en ellos mismos.

“Hay que confiar en ellos”, asegura mientras su madre y su hija la acompañan en su alegría.

“Me pasaron muchas cosas este año y la verdad que este premio es una caricia al alma”, confesó.

Esperanza, voluntad, creatividad, convicción, conocimiento y lucha.
Cuántas maestras argentinas conservan ese fuego que las impulsa a cruzar calles de barro, internarse en barrios penitentes, en sectores vulnerados donde el sistema arroja los despojos y pareciera caerse el mapa.

“Lo más importante es creer en ellos, cuando el alumno siente que la seño lo quiere, que le puede dar contención, que confiamos en ellos, recién entonces se brindan y ahí es cuando una puede poner en práctica lo que les quiere enseñar”, se entusiasma Mariela con un brillo especial en la mirada.

Ahí van ellas, con sus guardapolvos blancos y sus sueños, con sus historias de vida y su firmeza. Esquivando las licencias y marcando la diferencia en tiempos difíciles.

“Este premio se lo dedico a mi hija que es lo más grande que tengo y la amo con toda mi alma, y al resto de las participantes y a todos los docentes del país, que trabajan tanto o más que nosotras”, dijo con lágrimas en los ojos.