El barrio acompaña


Tomate dos mates y conocé esta historia

Ellas son las hijas de Sonia Colman: Melisa (12), Laura (21) y Natalia (25). Nacidas y criadas en Manuel Alberti, siguen luchando por la memoria de su madre.


>Por Victor Hugo Koprivsek

Los caminos unen, tienden puentes entre los barrios, son los primeros canales de encuentro. Facilitan la llegada y la partida, hacen que la gente se conozca, se acerque y se integre. Entonces ¿por qué están tan deteriorados los que conectan a Del Viso con Manuel Alberti?

En esa localidad vivía Sonia Colman. Hace 25 años llegó con Antonio Espasa desde Boulogne; juntos levantaron una casa y criaron tres hijas.

“Nuestros padres vivían los dos en la misma manzana, se pusieron de novios, al año se casaron y eligieron venir a vivir a Alberti por su tranquilidad”, nos cuenta Natalia, la mayor de las hermanas.

Después vino el colegio de las chicas, el trabajo, el universo de pequeñas cotidianeidades que conforman la vida de la gente común.
Hasta que el 23 de diciembre de 2007 un hecho inesperado torcería sus destinos para siempre.

Según cuenta Natalia sucedió así: “El 23 de diciembre en la localidad de Los Polvorines, dos menores desarmados le robaron la billetera a un señor que estaba comprando una gaseosa, se suben a un auto y salen. El dueño de la billetera, Diego Alderete, los empieza a perseguir. Se suman a la persecución varios móviles policiales. Vienen por Ruta 8 pasan por Pinazo, La Loma y terminan en pleno centro de Del viso. En la esquina de Valentín Gómez y Ruta 26, había otra patrulla donde estaba Oscar Alberto Benítez, teniente primero de la Comisaría Tercera de Del Viso, quien cuando ve al auto con los delincuentes, se baja, rodilla al piso y con una itaca de nueve proyectiles de bala de plomo, dispara. El auto pasó de largo y uno de los nueve proyectiles le dio en el corazón a mi mamá, que muere en el acto alrededor de las 14.30 hs., ella estaba en la vereda. Cualquiera que conoce Del Viso sabe que es un mundo de gente, más en víspera de navidad”.

El relato de los hechos continúa en la voz emocionada de Natalia, mientras sus dos hermanas escuchan.

“El resto de los proyectiles dieron en un kiosco, una mampostería, una columna y la parte del acompañante de un coche que estaba detenido en el semáforo. A las cuadras agarran a los chicos, el dueño recuperó su billetera con $ 80.- y nosotras hasta el día de hoy, no entendemos el asesinato de nuestra mamá”, dice con una mezcla de tristeza y bronca.

El caso de Sonia Colman conmovió a la opinión pública y a la comunidad de Del Viso y Pilar. Sus familiares, vecinos y amigos hicieron reiteradas marchas pidiendo justicia.

El sábado 12 de diciembre pasado realizaron un acto con una suelta de globos y un mural en la estación de Alberti en su memoria.

“Nosotras lo que pedimos a la gente es que nos acompañen y que no la olviden, mi vieja era una mujer sana, tenía 42 años y una vida por delante”, se suma a la conversación Laura, de 21 años estudiante de educación física.

Sonia participó activamente en la lucha contra Edenor y los transformadores con PCV, también en plena crisis del 2001 abrió la puerta de su casa y fundó un comedor-merendero para los más necesitados.

“La persona que mató a mi mamá sigue libre, separado de la policía pero cobrando el 50 % de su sueldo; y después de dos años del hecho, al día de hoy, nunca lo llamaron a declarar”, reclaman desconcertadas.

“Que a la sociedad le falte una mina así, duele; que a nosotros nos falta una madre así, duele; y que a mi viejo le falte la compañera de su vida, también duele”, dice Natalia.

“Siempre digo que mi papá no tiene una coraza, tiene un caparazón, yo estoy recién de novia, mi hermana mayor está en pareja, la más chica se distrae, ahora empezó dibujo, pero él, se tiene que acostar todas las noches solo después de haber dormido 25 años con una persona”, cuenta Laura haciendo fuerza por no llorar.

-Y ustedes ¿cómo la recuerdan a ella?

-En cada cosa, era muy compañera nuestra, siempre nos decía “¿Tomamos dos mates así charlamos un ratito?”