La voz de la experiencia

Inés Bleigino nacida y criada en Del Viso, recuerda con emoción a su padre Antonio, fundador del cine del pueblo.

Una historia de sobremesa

Inés Lucía Bleigino nació en 1945. Es hija de Antonio Bleigino, fundador, junto con un tal Sr. Galdi, del Gran Cine Del Viso en 1948.


Sus padres llegaron al pueblo en el año 1942, abrieron un corralón de materiales y ahí empezó su historia.

“Y en el ’48 fundaron el cine del pueblo, tenía una capacidad para 400 personas y no alcanzaban las butacas”, recuerda Inés.

Matiné, tarde y noche. Películas estreno para niños y adultos. Luis Sandrini, Lolita Torres, Isabel Sarli, estrellas del cine por aquellos tiempos.

“Después de 10 años de trabajar sin descanso, en el corralón y los viernes, sábados y domingos en el cine, mi papá lo alquiló, pero ya no fue lo mismo; duró unos años más, después Carlos Ginepro puso una pizzería muy linda, hasta que se lo alquilamos a Filemón Russo y abrió una casa de remate que terminó destruyendo el local, hizo un desastre”, cuenta indignada.

Casada con Carlos Alberto, Inés es madre de dos hijas, Gabriela y Analía, y tiene tres nietas. “Ahora estamos esperando un nuevo integrante, es una de esas viene el varoncito”, comparte con chochez de abuela.

Hace 25 años que lleva adelante, con su familia, una heladería, que en un principio comenzó sólo con atención al público y hoy tiene elaboración propia.

“Mi marido empezó a elaborar, le pusimos Le Fragole, que en italiano significa Las frutillas”.

-¿Qué opina del Del Viso de ahora?

-Está muy cambiado, aunque falten muchas cosas, siento como que estoy afincada a esta tierra, de chica me crié jugando en las calles y en las noches de verano pasábamos horas sentadas con mis amigas en la vereda, son muchos recuerdos lindos.

Amanda Über, Noemí Guirado… nombres que la memoria y la amistad mencionan.

Inés estudió en la Escuela Nº 10 de Del Viso e hizo la secundaria en el Almafuerte de Pilar.

Pero volviendo al tema del antiguo cine de Del Viso, ubicado en la calle Jiménez entre Independencia y las vías, donde actualmente hay una Iglesia Universal Reino de Dios.

-¿Cómo fue que su padre lo fundó?

-Mi padre trabó una amistad muy grande con el Sr. Galdi, que se mudó con su familia por aquellos años, con ellos íbamos siempre de picnic. Recuerdo que nuestro lugar favorito se llamaba Los Patovicas, estaba al costado del arroyo Pinazo. El agua era cristalina, nos íbamos a bañar y a tomar mate ahí.

Así fue que, cuando los dos visionarios tuvieron la oportunidad de comprar el terreno, no lo dudaron y levantaron allí el gran Cine Del Viso.

Anécdotas y recuerdos se reflejan en los ojos de Inés, mientras el vaivén del presente se amontona en la plaza Independencia, frente a la fábrica de helados.

“Si tuviera que pedir algo, me gustaría que los comerciantes colegas arreglen un poquito el frente de sus negocios, no gran cosa, las vidrieras, mantenerlos bien pintados, y también aprovecho para comentar el tema de la seguridad, a veces no es la parte económica la que nos hace mal dormir; y es feo porque yo me crié en las veredas de Del Viso y eso es algo que mis nietos no pueden vivir”, cuenta al final de la entrevista, como un deseo en voz alta.

Así pasó una vecina cuya vida está cien por ciento dedicada a su familia y al trabajo.

“Tenemos dos yernos divinos, los queremos y respetamos, somos todos muy unidos, estamos siempre juntos y en una buena convivencia gracias a Dios”, sonríe.

-¿Tiene alguna opinión con respecto a los límites de Del Viso?

-Mucho no sé, pero William Morris, Highland Park y barrio Falcón siempre fueron Del Viso. Alberti se abrió hace mucho tiempo de Tortuguitas, lo mismo pasó con Parque Peró que antes era Del Viso y ahora es José C. Paz.

Historias de vecinas que hoy son raíz. Cimientos forjados en el pasado, cuando niñas y niños dejaban sus bicicletas en las puertas de las casas hasta el otro día, cuando la fiesta de la tarde convocaba las primeras luces en el cine del barrio, sesenta años atrás, cuando empezaba la cosa.