La música es el arte de combinar
sonidos; intercambiando un
conjunto de ellos simultáneamente
se forma lo que se denomina
acorde (estudiado por la armonía), y
ejecutándolos de a uno se forma una
melodía (organizados por lo que se denomina
escala). Ahora bien, la forma
de utilizar ambos aspectos y su combinación
determina un género, cuya
característica principal se la otorga el
ritmo (la combinación de la duración
de cada nota con el uso de silencios),
cada género y forma musical se relaciona
con una cultura, y cada cultura
es fruto de procesos históricos.
Apuntes sobre la historia de la música
En este espacio, intentaré relacionar
la historia de la música en ciclos que
corresponden a formas de ver el mundo,
características de procesos históricos
mundiales generales.
Encontramos las primeras manifestaciones
artísticas del hombre a la par
del desarrollo y evolución en cuanto a
organización social, política y cultural;
este periodo se caracteriza por el uso de
elementos de la naturaleza (principalmente
de percusión) para la expresión
de sentimientos y rituales (música
tradicional).
Progresivamente, y con el desarrollo
del pensamiento matemático, científico
y su aplicación en las artes, aparecerá
el estudio y análisis de comportamiento
de las notas (armonía y melodía), donde
cada cultura se caracterizará por manifestar
un estilo particular (ritmos y escalas).
Un punto clave en este desarrollo fue el
estudio y uso, en la Edad Media, de la
música como vehículo espiritual, dando
el inicio al tratamiento profundo de la armonía,
el solfeo, la melodía, entre otras, y
otorgando conceptos y estructuras vigentes
hasta hoy. Dichas estructuras tuvieron
su apogeo en lo que hoy se conoce como
“música clásica”, cuyos períodos principales
son el Renacimiento, el Barroco, el
Clasicismo y el Romanticismo, que, apoyados
por el modelo científico positivista
en crecimiento (estudio de la realidad
por medio de leyes naturales empíricas),
generaron leyes, análisis armónicos y
melódicos y una matematización,
los cuales constituyeron la base de la
música y la cultura occidental hasta
nuestros días. E Este proceso fue,
durante el siglo XX, ampliando sus
límites hasta la completa atonalidad,
que a la par del crecimiento de la
música folclórica negra (Blues y Jazz)
asentaría los ejes fundamentales (sustentadas
por el desarrollo tecnológico)
de la música actual, hoy mundializada.
Esta música se dividió en la “música
como producto”, generalmente pobre
en cuanto a contenido, y la música
heredera de los movimientos analizados,
con una riqueza y fusión que hoy
popularmente es rechazada, pero que
reivindica su valor artístico e histórico,
y se niega a morir, esperando que la
cultura globalizada deje de darle la
espalda, para comenzar un nuevo
Renacimiento cultural.