Próximamente podrán disfrutar a través de Periódico El Apogeo de Derqui y www.elapogeodepilar.com.ar de una historia inquietante. Con textos de Eric Le- Quesne y dibujos de Ariel Cáceres.
Eric, de 33 años, es profesor de
Música y compositor, vive en
el Barrio Toro.
“Esto es mucho más que un cuento,
el entramado es más complejo, hay
impresiones y aromas de Derqui que
tienen que ver con nuestra identidad,
tratamos de producir contenido
y construir sentido a partir de la
interculturalidad”, asegura el autor.
Ariel (27) es estudiante de Dibujos
Animados y vecino del Barrio Los
Laureles.
“Una tarde yo estaba dibujando en
casa y llega Eric con el proyecto, lo
que más me llamó la atención es el
personaje principal, que es sombrío y
oculto, pero sin embargo se expone”,
cuenta el encargado de darle vida a
los dibujos.
“Empecé a ver que en Derqui
hay personajes asociados con la
marginalidad, por ejemplo la señora
que vende pan casero o el loquito
que va y viene por la ruta, no es
despectivo pero hay mucho prejuicio
con esa gente”, suma Eric a la charla.
“La idea es meter historias cortas
de gente del pueblo, en forma de tiras
de historietas”, afirma su compañero.
“Una noche eran las tres de la
mañana, luna llena, estrellas muy
brillantes, nubes bajas con forma de rombos, así empezó a nacer
el cuento, imaginé que esa flota
de nubes era comandada por el
guardián de los caminos, los ladridos
de perros me inspiraron a pensar
que este personaje tenía fuerzas
naturales que lo respaldaban, en un
lugar donde parecía que no había
nada, de repente apareció todo”,
confiesan.
Apenas el comienzo de una historia
que ya suma adeptos por facebook/
periodicoelapogeo
“Adrián Grada y Soe Sol, eran
dos jóvenes muy enamorados,
ardían dondequiera, tan así, que
la incandescencia de sus ojos al
mirarse, encendía cualquier objeto
a su paso…
El Loba era un intrépido al volante,
o mejor dicho, un imprudente,
siempre hacía alarde de sus hazañas
ruteras y de cuán similar era el
interior de su coche a un boliche
cumbiero…
¡¡¡El auto rueda, rueda y
rueda violentamente por el aire,
convirtiéndose en un trompo
asesino, los vidrios estallan en
granizo acuchillante, el capó, el
techo y las puertas, todo relincha
como un cerdo en faena!!!
En el suelo, ve pasar todas las
fotos imaginarias de su vida, hasta
que se detiene en una Soe que, a lo
lejos, lo mira como pidiéndole que
la alcance y así ganarse un beso,
entonces despierta estrepitosamente,
desorientado y confundido por
el accidente, echa a correr para
alcanzarla, aunque ella no aparece,
él corre, corre y corre… había nacido
“El Guardián de los caminos…”