En abril, el elenco “Abriendo caminos” conformado por alumnos egresados del Taller Municipal, estrenó “Che Madam”, dirigidos por Titi Villar.
¿Planes? Un sábado nuevo
que aparece. Difícil a
veces encontrar algo
que nos motive, que se pueda colocar
en una carpeta nueva y no en esa de
“las mismas cosas de siempre”, o
decir después: -¡Que garrón me tuve
que comer! Y bueee… son los chicos.
Cuando no hay planes empiezo a
refunfuñar.
-¿Tengo que ir a Capital para ver
algo diferente de teatro?...
Pero entonces aparece una
invitación: Che Madame, Teatro
Lope de Vega de Pilar, sábado 16 de
abril 21.30 hs.
En la esquina de Pedro Lagrave y
San Martín, no sé si por melancolía o
qué, dejo la mochila crítica (ahora que
lo pienso y sobre todo, lo siento…
¡qué lindo es sacarse esa mochila a
veces! La de crítico negativo, esa
postura que no te permite involucrar
tus emociones frente a un espectáculo
que vas a ver porque lo necesitás, y
cuando estás del lado del público, la vocecita crítica te susurra -¿Te gusta?
¿Es real el sentimiento? ¿Quién
eligió la música? La gente se ríe, ¿de
qué?, si a mí no me hizo reír).
Pero Che Madam es distinta, se
juega mucho con el cuerpo, con
el gesto y la palabra. Visualmente
atractiva, es una obra que te acaricia,
sorprende y refleja.
Sus personajes son Rosa, una mujer
sin tabúes ni miedos, deslizando
toda su alegría sobre la escena;
Fortunato, soñador, tanguero y
amante enamorado.
El teatro es eso, una comunión de
muchas cosas, trabajo en equipo,
pasión, creatividad. Y cuando se
achica la distancia entre la butaca y
las tablas, el espectador levita en ese
espacio de fi cción y realidad. Entonces
aparece Tito, un pequeño muchachito
que viene a desestructurarlo todo,
con inocencia, torpeza, locura e
irracionalidad, condimentos que tanta
falta nos hacen en la vida.
Ver a cuatro artistas disfrutando de
lo que hacen es un orgullo.
Gabriela Ledesma, Marcelo Orce,
Martín Benítez y Titi Villar, quien
además es el creador de La Comedia
del Pilar.
Después de disfrutar de un producto
tan bien abordado, me permito decir
algo personal, Titi fue mi primer
profesor de teatro, hace 9 años en
el Taller Municipal de Pilar, tantas
cosas pasaron en mi vida después,
sin embargo, al volver a ver una obra
dirigida por él, sentí reencontrarme
con ese primer amor que nunca
murió, el teatro.