Cultura al hombro

Rozza Orzzuza y La Comedia del Pilar juntos hicieron "Lombrices".

Comedia del Pilar, UT8, Quijotes y Rozza Orzuzza

> Por Ileana Grosso

 

El ritual del teatro no son sólo los sesenta o noventa minutos que dura el espectáculo, empieza en el momento justo en que aparece la propuesta de montar una obra, porque ése es el principio del camino que toma cada elenco; es la elección del autor, el texto, los actores, la puesta y dirección.


Hay quienes apuestan a un teatro que nos haga pensar, poniendo el acento en el espectador como parte fundamental de la intención del espectáculo.


Otros apuestan a un teatro surrealista, que nos da la libertad de relacionarnos con aquellas cosas que la realidad no nos permite.


Y otros, nos ofrecen ese teatro cálido, familiar, un breve momento de compartir, reflejarnos, entretenernos con los enredos de una situación que proponen desde esa camada de actores que incluye a “los nuevos” y con un aire renovado.


Quien conoce este mundo por dentro se permite tener una mirada más detenida, objetiva, crítica si se quiere, pero no como algo “negativo”, porque al final de cuentas acá y allá, por vos o por mí, el teatro siempre es válido, es un privilegio, es la voz de una sociedad que nos involucra.
El teatro nos permite viajar en el momento y el personaje que queramos, por eso es un orgullo también ser espectador, porque ahí también está el ritual.


Los elencos que hoy se fusionan, se permiten intercambiar saberes, mezclar conceptos, transformar ideas, sumar, encontrar un rumbo distinto con una raíz fuerte y una trayectoria sólida sin perder sus ideales, apostando al teatro profundo, ideológico, a la calidad de autores vanguardistas con una mirada cruda y fuerte.


Porque el mundo cambia, nuestra vida cambia, el teatro cambia.

 

"Que en paz descanse" fue la obra elegida por UT8.

Hay otros que vienen trabajando desde hace treinta y cinco años y tampoco descansan, siempre en proyectos nuevos, manteniendo ese lugar de la experiencia; son voces que te pueden contar lo que era antes, lo que pasó en el medio y lo que es ahora.


Algunos incluso sin perder el equilibrio, soportando tantas mediocridades, como que les descuelguen el cartel o pasacalle que oficia como medio de difusión de su arte. Lo bueno es que los hechos y los años de trabajo son su bandera y ésa no la pueden descolgar así nomás.


Todo se renueva con una disciplina de trabajo que seguramente repercutió en noches de insomnio, cuidando los detalles que también son parte del ritual, trabajo arduo de apostar y no quedarse en el intento, experiencia y adrenalina, salir de lo cómodo, convocar a quienes recién pisan las tablas y son parte de esta gran familia.

 

Un espectáculo feroz, llevado al escenario por Quijotes en "Caperucita".

Es importante que no existan muros, que no haya una sola mirada, un solo pensamiento y una sola manera.


En la calle también hay teatro, cada día confirmo más esta conclusión, la vida es el escenario, porque el gran desafío a fin de cuentas es llegar, entrar, atravesar esos lugares olvidados y encontrarlos otra vez, para regalarles música, murga, arte.


Hay un gran legado de tantos artistas que vieron otra salida y apostaron e hicieron mucho en donde hoy nosotros nos apoyamos y forjamos nuestros ideales.


Por eso los que formamos parte apostamos al teatro de la esquina, de la plaza, el barrio, que también tiene calidad, intención, pero con otra dinámica, la cual nos permite sentir que sembramos algo, antes de volver a nuestras vidas, que vibramos y dejamos un rumor en las calles, una sonrisa al paso, una lágrima entre la muchedumbre, un abrazo, una nueva y firme esperanza.◘