Mientras algunos se quedan sentados quejándose de todo, los más jóvenes de esta ciudad, luchan e invierten su tiempo en organizar eventos solidaros para recaudar alimentos y destinarlos a comedores comunitarios.
Más de 4.000 personas
respondieron al llamado
de la cultura joven.
Quince de enero de 2011, un
sábado más mientras el verano es
protagonista en la vida de todos.
Algunos, disfrutan de unas merecidas
vacaciones, y otros, intentan
apaciguar el calor con algo fresco.
En tanto, la Av. de Mayo se llena de
música, juventud y risas.
Sentite orgulloso, porque el lugar
donde elegiste vivir, donde caminás
todos los días y están tus amigos y
familia, hoy te ofrece algo diferente,
de la mano de un grupo de chicos
grandes en espíritu, fortaleza y
esperanzas.
Teknón “grupo de arte”, así se
definen,formado por alrededor de 60 personas, y ¿sabés qué edad
tienen? Entre 12 y 21 años.
Ellas y ellos fueron los responsables
de un festival que incluyó
bandas en vivo, murgas, puestos de
comida, deporte y teatro.
Sin carteles, títulos ni banderas
políticas, sólo la que llevamos todos
los presentes, que es revolución.
Justamente el nombre elegido para
el evento: “Revolución callejera”.
“Somos de cuna cristianos, pero
para nosotros el Evangelio no es
una religión, sino una forma de
vivir diferente”, dijo uno de los
organizadores.
“Dios nos dio cultura, arte y
valores, y nosotros sólo lo estamos
dando, así pudimos traer a un artista
de renombre a nuestra ciudad”,
afirma otra.
Melvin Ayala, reconocido cantante
de reggaeton, fue el artista
invitado para cerrar el evento.
“Estuve en Buenos Aires el año
pasado, pero hoy me gustó más,
porque estoy con gente de barrio,
como le llamamos allá en Puerto
Rico, y verlos saltando, bailando,
levantando las manos me hace
sentir súper contento de estar en
Presidente Derqui”, aseguró el músico
llegado especialmente desde
Centroamérica.
El escenario elegido fue la mística
estación Toro, que dicho sea de
paso, es la entrada al primer barrio
de esta ciudad.
La sensación que tuve, fue llegar
y ver mucha gente… predispuesta,
divertida, niños jugando y la presencia
de Dios a través de la música
¿qué mejor?
“Es un sueño cumplido, porque
los objetivos son precisos, demostrarnos
a nosotros mismos que la
diversión no necesita de estímulos
ajenos a la naturaleza, más que las
ganas de divertirnos”.
Gente con la cabeza fresca, renovada,
porque observan, escuchan y
sueñan.
“No me interesa cómo te vestís, ni
de qué color tenés el pelo, o si usás
aritos… me interesa como sos”.
Y la frase más sencilla y fuerte a la vez… “vamos por más”.
Y así fue. Todo para vos, que de
repente saliste a dar una vueltita y te
encontraste con un ruido diferente
sonando al fondo, bien al fondo
de la calle, donde alguna vez se
armaron corsos, fiestas, desfiles,
marchas y carnavales y que volvió
a latir para que todos salgamos a
ver qué pasaba.
Seis meses estuvieron trabajando
para organizar el evento, esforzándose
para juntar fondos y hastaluchando con los políticos locales
que no creyeron en ellos, o por lo
menos, no tuvieron fundamentos
para negarles la ayuda necesaria.
¿Qué cosas? Simple: un permiso
municipal, un escenario y seguridad.
¿Para qué? Para poner alegría a
este verano.
¿Con qué? Con cultura y arte.
Igual no se achicaron, salieron
a buscar respuestas, sin violencia,
sólo ruido de bombos que representan
el palpitar de sus corazones
inquietos, y al final su lucha se
transformó en un hecho. Esto no
es una queja, sino un abrir de ojos
para que sepan que, como todos
ponemos en las manos de algunos
nuestro bienestar, esta comunidad
exige que ellos retribuyan de la
misma manera.
En el final de la jornada, nadie se
olvidó del motivo de este encuentro
multitudinario, ver florecer a
Derqui.
Por eso, antes de irse, una gran
parte de esa juventud que tanto
maltratan y señalan, dejó todo
limpito. Y además se juntaron
alimentos para diez comedores
comunitarios.
La semilla ya está plantada, costó
bastante remover la tierra seca, ahora
está en nosotros regarla y esto,
recién empieza.