Hospital Meisner

Instituciones y comercios locales colaboraron y colaboran para que mamás y bebes tengan una habitación limpia y prolija. Sigamos apoyando la tarea. Está naciendo el futuro

Una carta de presentación que hay que cuidar


> Por Victor H. Koprivsek

Derqui nace, viene naciendo pibes multitud, pibas de a montones.

Se juntan los padres de muchos lados, llegan hasta la puerta del Materno Infantil Hugo Cesar Meisner. Ese hospital que está en la calle con historia, la calle donde el tiempo en cueros fue acuñando almacenes y bares, donde de ida y vuelta anduvieron juventud de libros o bolsito al hombro, juventud que hoy se convirtió en hombres y mujeres de trenes y oficios, profesores, maestros, metalúrgicos, operarios. Calle de vecinas y abuelas con sabidurías añejas y matrimonios interminables.

Vaya sitio eligió el destino para nacer niños a granel, Iparraguirre entre Rivadavia y Moreno, a dos cuadras y media de la estación. Derqui enviste su destino atropellando, no hay lugar para los tibios en este futuro de razones por sembrar. No hay lugar para la agravio a la hora de seguir naciendo.

Porque ese hospital que se amontona con gente sentada en las veredas, comiendo su sanguchito mientras espera el llanto recién parido, también es una carta de presentación.

Y vaya presentación llegar al pueblo para que nazca el hijo de uno, inolvidable.

Vaya presentación el momento único de nacer aquí, de inscribir con el sello indeleble de este lugar, una nueva vida vislumbrada. Por eso el buen trato es prioridad y bandera.

Hasta ahora el trabajo arduo se hace y está bien. Está bien haber llegado a donde se llegó: esfuerzo, orden, cooperadora hecha de corazón puro, de ayuda solidaria avanzando.

Silvina Kudacki, linda suerte contar con usted, saber del hombro que puso y pone junto a tantas que no se resignan a la vida fácil del descanso.

También hemos visto al Director Pablo Atchabahian, ganar el espacio de la vida y tejer salud en un mundo enfermo. Sabemos que no es fácil el día a día ¿acaso es fácil erguirse en la mañana hostil?

Sabemos que no, nada fácil. Por eso la mano que se tiende de un pueblo que supo tener a un grande de maestro, el Dr. Fulco gigante, que nos enseñó a respetar esa profesión de andar sanando.

Porque acá, al que nos cuida se lo respeta.

Por eso entendemos que el desafío es grande. Como el agradecimiento y la humildad. Por eso gracias.

Pero la ciudad retumba. Anda necesitando buenos tratos, ni un solo gesto que lastime al pobre o al rico, al trabajador molido, y especialmente al humilde sin Obra Social ni pesos de más que aseguren un obstetra en el momento del parto. Límites sí, poner las cosas en su lugar, sí. Pero con educación.

-Hay que estar, de afuera es fácil hablar, dijo alguien.

Claro que sí, sin embargo el respeto es indispensable en el momento de parir.

No hay lugar para otra cosa cuando la vida nace.

Y acá, en Presidente Derqui, está naciendo la vida señorita o señora Salomé.

La vida multitud, la vida abrasadora y única. La vida madre, esposa, hija.

La vida que no admite descuidos.

El Hospital Meisner es una carta de presentación muy importante para nuestra ciudad.

Vale la pena el esfuerzo.