Formó parte de nuestras vidas,
como el Cine Gran Del Viso;
como el Club Union; como la
pileta de Los Tordos, a metros del
Acceso Norte de la Panamericana;
como la pileta de la Tana, a metros
de la calle Santa Eulalia, en el Barrio
William Morris; como La Tierrita, o
si usted lo prefiere, como la Sociedad
de Fomento Este de Pilar; como
el único teléfono del pueblo, en el
bar de Suárez, frente a la estación;
como el bar lácteo de Pepe Placánica,
en el andén de la estación;
como la Ruta 2014; como tantas
otras cosas que desaparecieron o
cambiaron con el tiempo. El viejo
y querido Arroyo Pinazo.
El Arroyo Pinazo que se repartía
generosamente los fines de semana,
cuando todavía sus aguas no estaban
contaminadas y la pesca de diversas
especies era una realidad. Cruzando
la Ruta 8, por la calle French, la
misma que hoy se puede imaginar
unida a La Lonja por la calle Chile
o a Presidente Derqui por la Ruta
234, era posible encontrar un lugar
paradisíaco para pasar un agradable
momento pescando, tomando mate,
bañándose. Lo mismo sucedía en la
curva de la Ruta 8 donde luego sentó
sus reales la firma San Sebastián,
que bien se encargó de contaminar
adecuadamente el arroyo, y donde
ahora ha tomado la posta la firma Tres Arroyos, de la cual todos
esperamos que no cometan los
mismos pecados. Ese sitio, el que
hoy ocupa la firma mencionada en
último lugar, era llamado pomposamente
El Balneario y lo que hoy
es el parque de la empresa avícola
era un semicírculo arbolado con
sauces añosos.
Al fondo de la Calle 5, hoy
Oliden, hacia el Norte, también se
desembocaba en el Arroyo Pinazo,
también se calmaban los calores del
verano en sus refrescantes aguas y
se pescaban bagres, anguilas, cangrejos
y viejas del agua. Era posible
ver, sobresaliendo sobre la mansedumbre
del arroyo, las columnas de
hierro de un antiquísimo puente que
unía Del Viso con Villa Rosa.
Y cerca de la Ruta 9, a unas
pocas cuadras de la Ruta 26
(entonces 2014), hacia el Norte,
se desembocaba en el lugar que
todos conocían como Los Patovicas:
barrancas, arboledas, aguas
limpias, pesca, asadito del fin de
semana y lugar de encuentro de
amores adolescentes, de amores
consumados, de amores en tren
de consolidarse y, por qué no, de
amores contrariados. ¡Es que era
tan difícil encontrar un hotel en las
cercanías de Del Viso!
¿Será posible recuperar algo de
toda esa belleza perdida? Además
del puente que podría unir Del Viso
con Derqui y La Lonja… ¿podemos
soñar con un recreo, un parque, una
reserva natural, un lugar limpio y
hermoso como todos esos lugares
limpios y hermosos que nos regalaba
la naturaleza que no supimos
conservar?
Ojalá que no debamos conformarnos
rememorando solamente
el título de la película de Ettore
Scola, de 1974: ¡Nos habíamos
amado tanto, viejo y querido Arroyo
Pinazo!