Tiene 20 años y llegó de Alemania en agosto del 2010. Se llama Judith Vogt y es voluntaria en el vivero que la ONG Patrimonio Natural tiene en el cruce Derqui.
Viene de un pueblo muy chico
llamado Rhedawietnetruck.
“Cuando terminé el secundario
me inscribí como voluntaria en
una organización social que manda jóvenes
al extranjero”, empieza diciendo
con una sonrisa que no se borró durante
toda la entrevista.
La ONG se llama Envía e hicieron
contacto con su par de la zona “Patrimonio
Natural Pilar”, que tiene a su
cargo la reserva natural del Partido,
más de 150 hectáreas al costado del
río Luján. También llevan adelante un
vivero de plantas autóctonas en el cruce
Derqui, donde Judith da una mano
como voluntaria.
“Hicimos contacto en una reunión de
organizaciones sociales con gente de la
ONG Envía, les gustó nuestro proyecto
y después llegó gente de Alemania a
conocernos, para ver adónde iban a
mandar los voluntarios y así al poco
tiempo llegó Judith”, cuenta Graciela
Capodoglio, presidente de Patrimonio Natural, presente en la entrevista.
-¿Y qué te parece el lugar y la gente
de acá Judith?
-Muy Bien, muy contenta. La gente
muy cálida, siempre ayudan -, responde
más con la mirada que con las palabras.
-¿Cuáles son las tareas que realizás?
-En la semana estoy aquí en el vivero,
regando, haciendo macetas, manteniendo
y cuidando el lugar, también reciclamos
y clasificamos basura. Los fines de
semana vamos a la reserva y participo
de las actividades que se hacen.
-¿Qué es lo que más te gusta de lo
que hacés?
-Acá, en el vivero, con las plantitas
me gusta mucho-, sonríe.
-Y en tu país, ¿habías hecho algo de
este tipo?
-Nunca, solamente fui a la escuela
como una estudiante común.
- ¿Qué pensás del cuidado del medio
ambiente?
-Ahora veo todo distinto, siento
mucho respeto.
-Cuándo vuelvas a Alemania ¿tenés
pensado seguir alguna carrera universitaria?
-Sí, Meteorología. No sé si lo que
viví acá me va a servir para el estudio,
pero me llevo muchas experiencias
buenas-, vuelve a sonreír Judith y hace
una declaración sorprendente: “Me
gustan mucho las tutucas, en Alemania
no hay, son muy ricas”.
En estos meses de estadía en Argentina
tuvo la oportunidad de conocer
Misiones, San Bernardo, Mar del Plata,
Entre Ríos y estuvo en los carnavales
de Gualeguaychú.
Su padre es arquitecto y su madre
enfermera. Tiene un hermano mayor y
junto con sus amistades es lo que más
extraña de su país. “Pero nos comunicamos
bastante vía Internet”, refiere al
final de la charla, mientras las plantas
autóctonas crecen y se multiplican por
el cuidado de esta joven llegada desde
tan lejos para dar una mano y colaborar
en la defensa de la naturaleza.