Se pondrá en marcha el 20 de junio y permitirá ahorrar alrededor de 4.200 millones de dólares al año.
(Fuente: Página 12)

Una obra histórica para la soberanía energética de Argentina. Alberto Fernández y Sergio Massa encabezaron el viernes pasado la celebración de la última soldadura del caño que permitirá sacar el gas de Vaca Muerta al resto del país. Tal como estaba previsto desde el año pasado, la obra se inaugurará el 20 de junio y permitirá ahorrar 4200 millones de dólares anuales por importación de energía desde el 2024.
Fue un objetivo desafiante en 2022. Al calor del aumento del precio del gas a nivel mundial desatado por la guerra entre Rusia y Ucrania, el gobierno prometió que la primera etapa del GPNK iba estar operativa “antes del próximo invierno”, y lo concretará. Pasaron 178 días desde ese 16 de noviembre en que comenzó la soldadura del primero de los más de 47.700 caños que salen de Tratayén, en la provincia de Neuquén y llegan a Salliqueló, en Buenos Aires atravesando las provincias de Río Negro y La Pampa.
La habilitación comercial está prevista para el 20 de junio. Durante el mes, las contratistas de los tres frentes de la obra que se unió este viernes en La Pampa comenzarán las pruebas hidráulicas para constatar la ausencia de pérdidas o fisuras en los 573 kilómetros del ducto. Una vez finalizadas las pruebas, deberán realizarse las instalaciones de superficie con sus válvulas y, ahí sí: empezará a funcionar.
Con el primer tramo finalizado, el gobierno comenzará el proceso de licitación de la segunda etapa. Prevé la continuidad de la obra hasta San Jerónimo al sur de Santa Fe, lo que abriría la posibilidad de llegar con mayor volumen del gas de Vaca Muerta a los grandes centros urbanos e industriales del país, y vincular con el gasoducto del Noreste (GNEA) para abastecer a las provincias de la región.

A diferencia de la primera, que se financió con fondos del Tesoro y del impuesto a las grandes fortunas, la segunda podría obtener financiamiento de Brasil. Las obras en conjunto tienen por objeto ampliar la capacidad de transporte en 39 millones de metros cúbicos diarios -21 millones en la etapa inicial-, y utilizar producción nacional y trabajo argentino para sustituir miles de millones de dólares de importaciones actuales de GNL, y combustibles como el fuel oil o el gas oil.















