Don Emilio Madroñal recorre Derqui vendiendo bolsas de nylon al comercio local. Es muy conocido el hombre.

Tener un diario de pueblo nos permite esto. Abrir la puerta para que la luz entre y con ella las historias simples y gigantes del lugar que nos toca contar.
“Nunca me dejó tirado y eso que la compré usada. ¿Sabés cuántos me la quisieron comprar? Pero nunca la vendí”, así arranca don Emilio con una sonrisa contento de hacer la nota para El Apogeo.
El hombre nació el 20 de mayo de 1945, este mes cumple 80 pirulos.
“Nací en Villa Ballester y vine a Derqui hace mucho, viví 20 años y me volví a Hurlingham con mi esposa, quiero nombrarla, se llama Cristina Minardi, tuvimos cuatro hijos, uno fallecido, tenemos dos nietos”, cuenta sin perder la sonrisa.
“Cuando vino la pandemia casi me muero porque no podía salir a trabajar y el día que volví a Derqui pensé que no me iban a comprar más, nada que ver, no falló nadie. Yo le agradezco todo a Derqui, pude vivir, criar a mis hijos, todo gracias a las personas de acá”, dice al final de la nota este buen hombre que, a sus 80 años casi cumplidos, no le afloja a la vida y sigue con las manos firmes aferradas al volante.















