Pulsión somática en constante tensión.
Conocer a los artistas desde otra mirada, un viaje en esencia navegando en el río de su fuente interior, en donde trataremos de reencontrarnos con los primeros pasos que los llevaron a ser artistas.
El lugar en el que hoy estamos es el punto final de un camino transitado que nos llevó por diferentes circunstancias a encontrarnos en el presente que vivimos; cada paso dado era necesario para esta estación final de nuestra etapa, y en esa mirada hacia el pasado comienza la historia con una pareja de inmigrantes de nacionalidad italiana que por circunstancias de la vida tuvieron que abandonar su país para recalar en Argentina, cuna de inmigrantes. Él se llamaba Santo, ella Elda, ambos papás de 7 hijos, la quinta, es nuestra artista de hoy: Carmen Pellizón.
Cuenta que desde su temprana edad, el arte en ella tuvo una preponderancia principal, tal vez sin proponérselo, su papá sería su primer maestro. De su relato se desprende: “La arquitectura en sus diseños con los ladrillos no era una simple construcción más; en ella se podía percibir el arte en sus manos, combinados con el amor y la dedicación”, preceptos que le serían trasmitidos – entre otros -, acunados en su ser, los cuales valora como un tesoro de vida, todos ellos aplicados en su extensa obra artística.
Desde su infancia, comenzó a interesarse por el arte en sí mismo; fotos, recortes, libros y todo aquel manantial en el que ella pudiera beber arte, allí se detenía para calmar su sed artística. En su trayectoria, encontramos a una artista versátil, que transitó por las esculturas, dibujos en diferentes técnicas y texturas, valiéndose de elementos como birome, carbonilla, para finalmente encontrar su más fiel extensión: la tinta china y el plumín.
Sus actuales obras nos muestran el constante movimiento interno expresado en energía. En sus variadas técnicas aprendidas, se encontró con maestros que la nutrieron para convertirla en la exquisita y explosiva artista que podemos disfrutar en el constante devenir de sus muestras. Su fuente de conocimiento se encontró con Helios Gagliardi, Julia Farjat, Ricardo Maldonado, Marino Santamaría, Alicia Gobbi y Lapo Chirich, maestros que fueron aportando diversas miradas, expresiones, sentimientos, técnicas, matices, dirigidos hacia un mismo fin: la formación y el crecimiento para ese vuelo que no tiene final.
Participa en el grupo “Artistas Solidarios”, originario del Atelier Tres Árboles, formó parte de la comisión de SAAP, a donde actualmente colabora.
Esta artista se define como “una constante exploradora en las diversas formas del arte, una artista en constante tensión creadora, en donde entiendo que cada individuo debe encontrar en su obra su propia definición, a través de su mirada interna, de su propio ser, su propia esencia.”
por Manuel Lemos (miembro de SAAP Morón)















