El derecho a poseer un arma en Estados Unidos

“Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido.”

Este es el texto de la llamada Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos aprobada en 1791.

El 28 de junio de 2010 la Corte Suprema de Justicia de ese país ratificó que:

“Ninguna ley estatal o local puede restringir el derecho a poseer o portar armas que reconoce la Segunda Enmienda.”

Esta decisión fue un éxito rotundo para la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y para millones de ciudadanos que no conciben la vida sin una pistola a alcance de su mano.

Ochenta personas mueren cada día por armas de fuego, es decir casi treinta mil al año.

Noventa y seis millones de personas poseen trescientos millones de armas de fuego.

En el 2015, hubo más de trescientos cincuenta tiroteos masivos.

El fusil AR15, utilizado por Omar Mateen, de 29 años de edad, el atacante de la discoteca Pulse de Orlando, permite disparar 30 balas por minuto. Mató a 50 personas e hirió a otras 53.

Luego de la matanza perpetrada por una pareja en California que asesinó a 14 personas e hirió a otras 21, el prestigioso diario estadounidense The New York Times publicó una editorial, por primera vez desde la década de 1920, para instar al control de armas, arremetiendo contra los políticos y afirmando que ciertos tipos de armas y municiones deben ser prohibidas a los ciudadanos privados.

“Es un ultraje y una desgracia nacional que los civiles puedan comprar legalmente armas diseñadas específicamente para matar gente con velocidad y eficiencia brutales”, afirmó.

“La atención y la ira también deben dirigirse a los funcionarios electos, cuyo deber es mantenernos a salvo, pero consiguen un premio más alto con el dinero y el poder político de una industria dedicada a beneficiarse de la distribución sin restricciones de armas de fuego cada vez más poderosas.”

“Peor aún, los políticos los incitan a convertirse en asesinos al crear un mercado de armas para ellos y los votantes permiten que esos políticos se mantengan en sus puestos.”

El norteamericano defiende el derecho a la libertad y no permite que ninguna ley lo menoscabe.

Sin embargo, lo que no advierte es que el derecho a poseer y portar un arma va a terminar con el derecho más sagrado que tiene todo ser humano: su propia vida.

por Andrés Rosso, Abogado

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