
Raúl Francisco vive en Derqui desde hace 48 años, su primera casa la tuvo en Bolivia y Tierra del Fuego. Trabajó en el puerto de Retiro hasta que una enfermedad lo dejó ciego: retinosis pigmentaria.
“Antes, cuando veía, vivía en Lugano, pero tenía tres compañeros de trabajo en Derqui, ellos insistieron para que comprara un terrenito acá y levante mi casa”, cuenta el vecino.
“Tengo mi familia, cinco hijos y a fines de los noventa me quedé ciego, antes andaba en bicicleta y ciclomotor”.
Al llegar a la ciudad todo era distinto, “cuando recién vinimo,s me chocaba con las vacas”, sonríe el hombre haciendo referencia a las pocas viviendas que existían entonces.
Hace un tiempo, pudo mudarse más cerca de la estación, en el Barrio Monterrey sobre la calle Edison, a media cuadra de Alfaro.
“Cuando hicieron el nuevo Paseo Alfaro, me hizo muy bien para poder caminar, incluso se habían roto un par de baldosas y las volvieron a cambiar inmediatamente”.
Admite que cuando perdió la vista, no quería salir de su casa, “pero un vecino que me encontré en el Banco Provincia cuando iba a cobrar mi pensión, me aconsejó que vaya a la Fundación Nano en San Miguel para aprender a moverme.”
Así lo hizo, aprendió a usar el bastón, Braille y cuestiones básicas que le permitieron desarrollar cierta autonomía.
“Ahora me manejo prácticamente solo”, afirma.
-¿Algo más que quiera agregar?
-Quería pedir por favor una loma de burro en la unión de Edison y Alfaro, sobre Iparraguirre, justo en la esquina, si es posible, me ayudaría a cruzar sin dificultades, eso solo, muchas gracias.
En todo momento, el vecino no soltó una queja, mantuvo la sonrisa en su rostro y respondió las preguntas con gran predisposición aun sin conocernos.





