Milagro Sala y once compañeros más están presos hace 300 días sin que se haya realizado un juicio.
Milagro es jujeña. De origen humilde. Es mujer, negra, india. Vivió en la calle, estuvo presa. Transformó todo eso en una obra que le devolvió la dignidad a muchos otros jujeños iguales a ella. Construyeron sus casas – que no son como la tuya y la mía, espaciosas, con algún que otro lujo – dignamente y cooperativamente: las construyeron sin saber cuál iba a ser la de cada uno. Además pagan un plus y tienen una obra social. Se construyó, además, un edificio en el centro de Jujuy a donde hay una escuela secundaria que se llama Germán Abdala; una escuela primaria que se llama Pañuelos Blancos; y la sede central de la organización Tupac Amaru, en donde también hay una biblioteca, una peluquería, un centro para que las mujeres se realicen todo tipo de chequeos médicos.
El pasado 2 de noviembre, en la plaza seca de Castelar, se reunió la Comisión de acción política por la libertad de Milagro Sala para juntar firmas. Nunca está de más aclarar que esta comisión está formada por personas de diferentes colores políticos. Allí, Zulema Miranda, una de las integrantes de la Comisión, vecina de Castelar desde hace 40 años, dialogó con nosotros sobre este tema.
“Tengo 62 años y milito desde mi juventud. Estoy comprometida con el tema de derechos humanos. Fui concejal en dos períodos durante la gestión de Martín Sabbatella. Siempre participamos en Jujuy de las Marchas del Apagón (ver recuadro). A través de esa participación tuve la oportunidad de llegar a conocer a Milagro Sala y todo lo que significa su obra.”
– ¿Quién es Milagro Sala?
– Es una emergente social. Conoció la marginalidad por pertenecer a la clase que pertenecía. Todo eso que sufrió pudo canalizarlo y devolverlo a la sociedad. Quizás desde el inicio no tuvo toda la preparación, la educación que tiene un profesional. Lo que uno admira de ella es la fuerza que tuvo para sobrellevar lo que vivió.
“En lo personal, para una persona de clase media como yo, con esta mentalidad de castelarense, con ganas de cambiar y de que nuestra sociedad mejore, cada vez que fui a Jujuy pude ir comprendiendo que, si bien hay cosas que podemos cuestionar, como el autoritarismo, esa forma de ser de ella es para sostener a las personas que están con ella”, relata Zulema.
En los barrios hay viviendas, plazas, escuelas, jardines y, a su vez, tienen la fábrica de ladrillos para construir las viviendas, una herrería, una textil a donde confeccionan su ropa de trabajo; hoy fabrican sus sábanas y también las venden.
“Es lógico que está tocando intereses. Pero no nos podemos perdonar tener presos políticos en una democracia, justamente nuestro país que es respetado en el mundo por el trabajo que hemos hecho en materia de derechos humanos. Van a ser 300 días que está presa sin juicio. Hoy es Milagro. Mañana podemos ser alguno de nosotros. La que está comprometida es nuestra libertad.”

Marchas del Apagón
Se llevan a cabo para recordar lo que sucedió entre el 20 y 26 de julio de 1976 en los hechos conocidos como “La Noche del Apagón”, en los que la dictadura cívico militar planificó cortes de luz en las localidades de Calilegua, Libertador General San Martín y el Talar (Provincia de Jujuy) para así poder secuestrar unas 400 personas, las cuales eran estudiantes, militantes políticos o sociales, sindicalistas o alguna persona involucrada en protestas sociales, utilizando para ello camiones pertenecientes al ingenio Ledesma.
por Noelia Venier















