Pino Valero vuelve a soñar un sueño hecho de barrio y de locura.
En el año ‘92 hizo su primera obra de teatro Magdalena y fue para la parroquia de Derqui.
“Después hice La brujas de Salem, El carpintero y el aviador, Sexo de a tres, El túnel, El hormiguero, Drácula, y filmé dos películas, todo con actores y actrices de Derqui, con producción también”, enumera al pie de los recuerdos.
Hace un tiempo que su vida transcurre alejada de las tablas. En medio de ese andar, un nuevo amor inspiró lo que se viene.
“Con Antonella nos conocimos hace cuatro años ensayando El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson. Desde entonces no hago más nada, pero hace unos meses que ella me viene insistiendo que tengo que hacer algo”, comparte en confianza.
Y el actor y director derquino decidió avanzar y cumplir un sueño postergado pero que siempre estuvo en él: hacer el primer musical de Derqui.
“A partir de los años ’50, cuando fue el boom de los musicales de Hollywood, yo los miraba y no me causaba nada, me parecía horrible que la gente se dijera cosas cantando y que la música viniera del cielo.”
“Pero ya después más grande, aprendiendo muchas cosas y conociendo sobre el tema, los nuevos musicales como Lalalan, Molino Rojo, etc. me hicieron cambiar de óptica y me decidí por filmar el primer musical de Derqui y que explote todo bailando”, afirma decidido a llegar hasta el final de la cuestión.
Para esta cruzada ya cuenta con el apoyo incondicional de El Apogeo y, como corresponde, dará en breve los primeros pasos para convocar un casting bien derquino, con jóvenes y no tan jóvenes talentosos en el arte de la canción y de la danza.
“Quiero destacar al equipo que siempre me acompaña y especialmente a Eric Lequesner, encargado absolutamente de la parte musical, confío plenamente en él para que se ocupe de eso que es tan importante. El guión ya está, así que vamos para adelante”, cierra la entrevista con euforia.















