Analía Franco y Ramón Acosta hicieron más de 500 kilómetros pedaleando.

Auto roto sin tiempo ni recursos para arreglarlo. Dos bicicletas y un par de videos de ciclismo fueron suficientes para que este matrimonio derquino, con hijos ya grandes, se lanzara a la aventura.
El domingo 20 de enero tomaron la decisión de salir.
“Desde Barrio Toro hasta Manzone, Ruta 25, Acceso Oeste, Cañuelas y empalmamos con la Ruta 3. Parada, hidratación. Después seguimos y llegamos hasta la laguna de San Miguel del Monte, ahí hicimos noche”, repasa el hombre.
Día 2: emprendieron viaje rumbo a Gral. Belgrano por la RP 41, sin banquina pero con un tránsito tranquilo. Después de pedalear 129 km con calor fuerte a las 18:30 llegaron hasta un camping en Castelli. Tormenta y acampe bajo techo. Dolor de lumbalgia.
“Día 3, rumbo a Dolores con viento en contra, esos kilómetros fueron durísimos. Esa noche acampamos en un lugar llamado Esquina de Croto donde hay un histórico almacén, muy recomendable, gente muy buena que nos preparó comida muy rica. A la mañana desayuno y a seguir rumbo a la RP 11.”
Día 4 viento de espalda, felicidad. Conessa y Gral. Madariaga, ruta complicada. Mano contramano y sin banquina. Muchos kilómetros sin nada.
“Finalmente llegamos a Pinamar. Felices, choque de manos y emociones. Camping, cena, cuerpo que pasa factura y a dormir. Al otro día, desayuno e ir al mar.”
La felicitación de la gente por llegar, la decisión de pasar unos días los llevó hasta Ostende. Hasta allí fueron y se alojaron en un hostel familiar muy económico regenteado por Daniel José Cuenca.
“En ese lugar conocimos gente que viene a la playa a ganarse la vida, churreros, carniceros, vendedores de playa. Tucumanos, santiagueños, correntinos, bolivianos, paraguayos, todas buenas personas. En ese punto mi cuenta dice que hicimos 504.41 km. en bicicleta”, describe Ramón.
El regreso fue en micro, lunes 28 de enero. Bicis por encomienda.















