Por Victor Koprivsek

Josefina Aragón fue nombrada Defensora de la Cultura, Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO. Vive en Maimará, pueblito de la Quebrada de Humahuaca. Tiene 86 años y viene copleando desde los 18.
El recorrido de su vida es un camino de enseñanzas compartidas.
“Las nuevas tecnologías han degenerado el tiempo. Ha quitado la autoridad a la mamá y al papá. Antes trabajamos desde chicos, ahora tienen 20 años y duermen todo el día”, así arranca la entrevista, entre risas y verdades.
Josefina recorrió mucho, conoció al Papa Francisco y a la Reina de los Países Bajos, Máxima Zorreguieta. Nunca perdió la humildad a la hora de abrir la puerta de su casa, en Maimará, Quebrada de Humahuaca.
Ella vive frente a la Paleta del Pintor, un paisaje que en sus ojos se realza abrazando a la tierra en la profundidad de sus costumbres ancestrales.

“El próximo martes 1 de marzo copleamos en mi casa, en Maimará. Yo hago a puertas abiertas porque el carnaval tiene que ser abierto para todos, no privado, así aprenden. El homenaje a la Pachamama tiene que ser abierto porque la gente no sabe, así aprenden a respetar. Conociendo de qué se trata, cómo se respeta, cómo le devolvemos a la madre tierra, con qué homenajeamos”, cuenta entusiasmada doña Josefina.
En sus palabras hay fuerza, con casi noventa años sigue inquieta, llena de vida y con muchas ganas de compartir todo lo aprendido en su camino. Ella dicta clases de hierbas medicinales y cocina natural, ya tiene viajes que han sido postergados por la pandemia.
“Tenía que ir a Italia y ahora no se puede. También a Buenos Aires, pero por la pandemia me tuve que quedar en mi casa”, repasa sobre los cambios que ocasionó este virus que afectó a toda la humanidad.
-¿Qué piensa de la pandemia?
-Es una prueba de Dios, porque estamos sacando el carnaval antes de tiempo. Nunca hay que sacar el diablo antes de tiempo. Son tres días y la fecha está en el calendario. Se está comercializando con la cultura nuestra. Yo estoy muy indignada con eso, para qué me han nombrado defensora de la cultura sino me van a respetar. A veces tengo que discutir hasta con los músicos. Inundaciones, enfermedades, incendios. El diablo está enojado. Todo es comercio y el diablo baila por la plata. No hay nada que prometerle al diablo. No se puede disfrazar de demonio a los niños, son angelitos. El diablo es malo.
5 hijos (3 mujeres y 2 varones), 16 nietos y 5 bisnietos. Josefina Aragón es de raíces fuertes y ha dejado una gran descendencia.

“A mí me hace feliz la tranquilidad de saber que la gente cumple con las cosas, que se respeta la cultura de nuestros ancestros. Yo he educado a mis hijos así. No hay que salir de la línea a la orilla, por eso la Pachamama nos dice que nosotros cavemos un pocito en círculo, porque es el centro de la vida, es equilibrado”.
-¿Qué hay que hacer entonces?
-Hay que enseñar, porque si yo me voy a la tumba y no enseño, todo lo que sé se va a la tumba conmigo. A mí me visita mucha gente, de muchos países. Tengo un montón de amigos y todos me conocen. He hablado con Bruno Arias y con todo respeto le he dicho: “¿Quién te ha autorizado para sacar diablada antes de tiempo?” Estas haciendo mal. Y desde hace dos o tres años ya no ha sacado la diablada antes de tiempo.
Hierbas medicinales
Problemas de dolor de cabeza
“Puede ser que se haya ensolado, hay que lavarse con malva y ñusco, hacer hervir un poquito y enjuagarse con esa agua, mejor después de comer, envolverse con una toalla y descansar un ratito. También puede ser tomar un tecito de lapacho”.
Seco de vientre
“Planta sensin, flor de durazno, agua hirviendo, reposa 10 minutos y la toma.”
Problema de la vista: “No mirar más el celular”. Sonríe.

-Lo último, doña Josefina, ¿qué le quiere decir a nuestros lectores?
-Que no se juega con el diablo. Hay que respetar, como nos enseñaron nuestros ancestros.















