Aprender o cumplir… que cumplan o que aprendan… o quizá, aprender cumpliendo

Por Andrea Máspero (docente, maestra de grado, preceptora, vicedirectora y Licenciada en Organización y Gestión Educativa)

Los docentes no dejaremos de visualizar nuestro norte, de acompañar de forma distinta; ahora bien, necesitamos mucho de ustedes, familia, para que en medio de esta sensación de desolación, de angustia, soledad por momentos, no la transmitamos a nuestros hijos, que les generemos esperanza, Fe de que todo pronto pasará y nos volveremos a abrazar, a saludar con un beso.

La salud, la educación, los valores, como el respeto, los  buenos modales, un hola, como estás, el ser agradecidos, el pedir disculpas, son la base que todo ser humano debe incorporar… de nada sirve ser un excelente profesional, un alumno diez si no tengo estas bases; por eso, focalicémonos en esto en los momentos que nos toque vivir en cuarentena, incorporemos rutinas, hagamos ejercicios , con los niños media hora, adultos una hora diaria, esto les aseguro que mezclado con un poquito de música funciona como antipresivo- ansiolítico natural (no dicho por mí, sino por profesionales expertos en el tema de neurociencias), generemos reglas de convivencia en el hogar, hagamos rotaciones de los quehaceres domésticos, como por ejemplo, aquel que pone la mesa, el que levanta los platos, el que los lava, el que limpia el comedor, ordenar las habitaciones.

Esto es educar para el mañana, contribuir a que  las nuevas generaciones sean más empáticas, solidarias, más tolerantes, que respeten las normas, que sepan desenvolverse ante una situación que la vida les presente, que gestionen sus emociones. Esta es la mejor escuela y aprendizaje para nuestros hijos.

Y hablando de emociones, la vida nos da la oportunidad de redescubrirnos, de reinventarnos,  de poner en práctica el educar nuestras emociones, conocerlas, reconocernos en ellas y así lograr autogestionarlas. A nosotros, gente de mi edad y más grandes, no nos educaron en tiempos de E.S.I. (Educación Sexual Integral, Ley 26.150), hoy nuestros hijos tienen esta gran oportunidad, E.S.I. nos ayuda a reconocernos por sobre todas las cosas, sintetizando, seres con sentimientos, que manifestamos distintos estados de ánimo permanentemente, y que el secreto está en reconocerlos para autogestionar nuestras emociones, allí está la base para formar personas íntegras y que de esta manera logren incorporar “contenidos educativos”.

Las emociones básicas son:

Miedo

Asco

Trsiteza

Ira

Alegría

Sorpresa

El miedo, hoy, parece estar apoderándose de nuestras emociones, y es entendible, ya que hace detectar el peligro para sobrevivir, está bien, pero lo anticipatorio al miedo, que es la ansiedad, eso es lo riesgoso y es allí en donde hay que estar alertas y comenzar a autogestionar. Es casi normal ahora, pero tenemos que lograr un bienestar: estar atentos a cómo duermo, ya que el dormir fortalece nuestro sistema inmune; intentar equilibrar, estoy más irritable, menos tolerante, caído de ánimo. Tenemos que proponernos salir de todo esto y aquí les convido una palabra para que intenten tomarla, ponerla en práctica y guardarla en la mente pero sobre todo en el corazón: RESILIENCIA. Debemos salir de esto siendo resilientes, que es “la capacidad  de hacerle frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora, para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino”.

Y como educar y aprender son cosa del corazón, las emociones son muy importantes. Tanto para los adultos como para los niños y jóvenes… para todos.

Y nosotros los docentes no quedamos eximidos de pasar por todas las emociones, también necesitamos entendimiento, afecto, manos tendidas; les aseguro que cada uno se puso al hombro esta educación virtual, para la cual no estábamos preparados, esta escuela en casa, para que nuestros  niños tengan continuidad pedagógica, para que la escuela siga funcionando.

Soy consciente de que existe diversidad educativa, que no hay igualdad de condiciones y que en muchas situaciones se encuentran niños privados del derecho a su escolaridad obligatoria, por no contar con los recursos necesarios, muchos sin techo, sin el pan en la mesa, esperando que se abran los comedores, y allí sé que también se presentan muchos “ángeles disfrazados de personas”, que reman la olla de comida, sé que es muy injusto y que deberíamos como sociedad, como país, como seres humanos, ocuparnos y buscar soluciones a esta gran problemática existencial, cada uno desde su pequeño lugar contribuir y aportar con algo, aunque nos parezca mínimo. Sé que hay muchísimos docentes que no cuentan con los recursos necesarios para acercar las tareas, escuelas que no cuentan con plataforma virtual, escuelas de isla a las cuales llegar se hace casi imposible… Pero, a los que nos toca ser “docentes digitales”, también nos ha costado, en otras dimensiones, pero costado también, organizarnos, aprender de la noche a la mañana a manejar teclados, pantallas, a repensar la educación, qué es lo mejor que le puedo acercar a mis alumnos, buscar videos, animarnos a filmar tutoriales, a ser expertos, sin saber, en videoconferencias por Meet, por Zoom, para generar acuerdos, para no perder el vínculo con nuestros alumnos y poder vernos a través de la pantalla, generando la alegría del mirarnos, oírnos, armando un plan pedagógico para no atosigar a las familias y niños cargando de actividades, buscando equilibrios, seleccionando días para enviar actividades de cada materia, dándoles plazos considerables para la entrega de dichos trabajos, articulando con el resto de los compañeros docentes del año para no coincidir en días, dándole espacio a los docentes especiales para que suban juegos de educación física, música, arte, que tan “bien” hacen al espíritu en esta cuarentena.

Hoy la mirada no  apunta a evaluar, sino a potenciar aprendizajes, es momento de aprender, con pautas concretas, como por ejemplo, conocer nuestro país, sus regiones, nuestras provincias y sus capitales, el clima, nuestros ríos… (tenemos un país tan hermoso, con tantas riquezas por descubrir, de norte a sur, de este a oeste), países limítrofes, fronteras, situaciones problemáticas concretas, preparar juntos una receta de cocina, escribir una lista para que el adulto responsable salga a hacer las compras, escribir una historia, representar una obra de teatro, grabar a los niños leyendo un cuento, estudiar las tablas de multiplicar, conocer los estados de la materia en lo práctico, plantar una semilla, observar y registrar su crecimiento, preguntarles como “tarjeta de salida” al finalizar una actividad enviada: “¿QUÉ APRENDISTE HOY CON ESTO?”; son solo algunos ejemplos, hay muchísimas actividades que podemos pensar que van a generar un aprendizaje significativo, ir creando vínculos, no olvidarnos de la emociones, ya habrá tiempo de evaluar. Rescatemos lo más importante, que es que estamos aprendiendo a cuidarnos, a cuidar uno de los tesoros más preciados que Dios nos dio: la vida.

Cuidemos a nuestros docentes, ellos están remando con toda pasión y profesionalismo para que la escuela siga con su bandera en alto.

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