Ana Bonaudi (declarada Ciudadana Ilustre de Morón en 2014) es, junto con su esposo Esteban Fernández, responsable del Pequeño Hogar Lowe de Villa Sarmiento.
por Noelia Venier

Dice Armando Tejada Gómez: “Importan dos maneras de concebir el mundo. Una, salvarse solo, arrojar ciegamente los demás de la balsa y la otra, un destino de salvarse con todos, comprometer la vida hasta el último náufrago, no dormir esta noche si hay un niño en la calle”. En estos días en los que la preocupación por la vida de los niños sin nacer no se traduce en acción, me parece interesante contar esta historia como ejemplo para todos aquellos que se rasgan las vestiduras cuando de debatir se trata pero que miran para otro lado cuando un niño o una niña de la calle les pide algo.
Ana Bonaudi es Licenciada en Trabajo Social y responsable, junto a su esposo Esteban Fernández, del Pequeño Hogar Lowe de Villa Sarmiento. Ambos llegaron a Buenos Aires a fines del año 2000 con sus hijos, Sofía y Andrés, desde Sarandí Grande, Departamento de Florida, Uruguay.
“Nos mudamos y enseguida ingresaron los cinco hermanitos Véliz: Fátima, Ariel, Nicolás, Ester y Erika; junto a ellos inauguramos nuestro Pequeño Hogar. Fue un cambio fuerte, drástico y al mismo tiempo enriquecedor pasar de ser una familia de cuatro a nueve integrantes.”
El Pequeño Hogar recibe niños y adolescentes derivados de los juzgados de familia de Morón en coordinación con el Servicio Zonal de Protección y Promoción de los Derechos del Niño y del Adolescente. “Los niños que ingresan por lo general han llevado una vida muy desordenada, carente de afectos y cuidados. Lo primero que hacemos es enseñarles a tener una rutina que les proporcione seguridad y contención. Nos ocupamos de la salud y educación de cada niño y acompañamos su crecimiento con dedicación y cuidados para que sean ciudadanos responsables y valorados en la sociedad. Hasta ahora han convivido ya 20 niños en el hogar”, cuenta Ana. “Actualmente los 8 chicos y chicas que viven van desde los 10 hasta los 23 años, y son 5 niños que van a la escuela, y 4 adolescentes que estudian y trabajan”, agrega quien en el 2014 fue declarada Ciudadana Ilustre de Morón.
“Son muchas las manos que diariamente nos ayudan en esta labor. Siempre tenemos el apoyo de nuestra comunidad de la iglesia Metodista de Villa Sarmiento-Ramos Mejía, del colegio Ward, que beca a los niños y jóvenes en distintas actividades, y de los miembros de la Fundación. A lo largo de estos 18 años hemos tejido redes de amigos, de vecinos, de clubes de nuestro barrio, que de distintas formas, donan comestibles, ropa o dinero para nuestro proyecto. La Secretaria del Niño de la Provincia, que es la que convenia con la Fundación las becas, prolonga las mismas hasta los 21 años a los chicos que sigan estudiando. Por ejemplo, Ester estudia profesorado de Educación Física en el colegio Ward, Erika realiza el ingreso a la Universidad de la Matanza en la carrera de Trabajo Social, Nicolás trabaja en la cafetería del colegio Ward, Leandro Medina trabaja en una peluquería y estudia dicho oficio.”
– ¿Cómo los afecta la realidad del país?
– La Provincia sólo colabora con las becas y no alcanzan para cubrir todas las necesidades de los chicos, sumado a que los servicios aumentaron mucho en estos últimos tiempos y la tarifa social ha dejado de ser aplicada. Estamos atravesando una realidad muy dura. Me duele el retroceso que estamos teniendo en los derechos sociales, en materia de políticas públicas. Me duele la exclusión, la pobreza que está avanzando en los sectores más frágiles de nuestra sociedad y sin duda son las niñas, niños y adolescentes los más afectados. Necesitamos un Estado presente, con políticas sociales, económicas y culturales para defender los derechos de todos los niños y niñas. Desde el año pasado formo parte de un grupo maravilloso de personas que puso en funcionamiento una ludoteca-merendero en Barrio Gaona, que funciona tres veces por semana, y que recientemente ha sumado una noche de cena. Las familias tienen muchas necesidades y este año se duplicaron los niños que acuden al merendero, por la gran crisis que atravesamos.
– ¿Cómo es la relación con los niños cuando crecen y parten del hogar?
– El vínculo que logramos construir no desaparece. Por ejemplo, Fátima, que es mamá de 4 niños, siempre viene al hogar, lo mismo que su hermano Ariel y su esposa Verónica. Somos su familia, así lo sienten y lo sentimos todos. Los cumpleaños, Día de la Madre, Día del Padre y fiestas de fin de año, festejamos todos juntos. Lo mismo sucede con otros chicos como Maxi e Isaías que regularmente vienen de visita. Estamos con casi todos comunicados y ellos saben que cuentan con nosotros siempre.
“Como trabajadora social apuesto al trabajo en equipo, al trabajo con el otro y con los otros, y en ese ida y vuelta que produce vínculos, la realidad tiene chance de transformarse, al mismo tiempo que nos transforma. Es la manera de seguir fortaleciendo y fomentando la inclusión social, aportando nuestro granito de arena para que nuestra sociedad sea un poquito más justa, solidaria y equitativa”, afirma Ana que entiende que es hora de convertir las palabras en acción. “Yo lo veo apretando su corazón pequeño, mirándonos a todos con sus ojos de fábula, viene, sube hacia el hombre acumulando cosas, un relámpago trunco le cruza la mirada, porque nadie protege esa vida que crece y el amor se ha perdido como un niño en la calle…”
















