Club de barrio, sueño de pibe

Juan Manuel López (43), Marcos González (40) y Darío Pascual (41), tres tipos de la misma generación ocupando la presidencia de los tres clubes más importantes de Derqui.

El Club Unión es el más antiguo de los tres, lo sigue el Club Presidente Derqui y el más joven es el Club Monterrey. En un acontecimiento histórico juntamos a los tres presidentes actuales para la primera “Mesa de café” del 2016.

Marcos González alias “Gallego”, Darío Pascual alias “Tano” y Juan Manuel López, para todos “Tati”.

– ¿Cómo es el presente de cada institución?

M.G.: – Al club Unión lo estamos sacando a flote. Podríamos decir que está emergiendo. Hay muchas cosas por solucionar y no es fácil. A corto plazo nos gustaría recuperar la pileta y acondicionarla para la temporada que viene. Como presidente me gustaría lograr una buena transición para los que me sucedan y transmitirles el mismo amor por el club que siento yo.

J.M.L.: – Nosotros en el Derqui estamos bien, en constante crecimiento fruto de muchos años de mantener una línea en la dirigencia y de la gente grande que dio lugar a los jóvenes. Tener organizada la parte administrativa es uno de los objetivos, vamos por buen camino. Este año también queremos empezar a trascender en lo deportivo y que el colegio sea cada vez más social. También lograr un espacio deportivo para gente entre 25 y 35 años.

D.P.: – En nuestro caso todavía somos un club joven. Monterrey se fundó en junio de 2008. La idea surgió en la parrilla de Rubén y tenemos la sede donde era el boliche Bacará. Cuando lo agarramos estaba casi abandonado. En el 2013 conseguimos el estadio en el predio de la estación con capacidad para 1.200 personas, junto con el Barraza (ex Fenix) son las dos únicas canchas habilitadas para fútbol de primera en todo el partido de Pilar.

– ¿Cuáles son los desafíos que deben enfrentar?

M.G.: – La tarea más desgastante es salir a pedir apoyo. Muchas veces recibimos críticas desde la comodidad de un sillón.

D.P.: – Necesitamos el compromiso de los vecinos. Miles opinan pero a la hora de arremangarse son muy pocos.

J.M.L.: – Hay que cambiar la mentalidad, lograr eso es el verdadero desafío. En vez de exigirle al club hay que pensar qué le podemos dar nosotros.

Los clubes y la política: una relación difícil

D.P.: – Yo vengo de la clase política y te puedo decir que los políticos no aportan lo que tienen que aportar a los clubes y al deporte. Monterrey tiene un convenio con la municipalidad por el predio del estadio: alumbrado y serenos. A la vez que alumnos de la ESB 38 y Manuel Belgrano lo usan para hacer deportes.

M.G.: – El club Unión siempre estuvo abierto al gobierno de turno pero hasta hoy nadie vino a proponer ninguna ayuda. Creo que la clase política tendría que ofrecer sin pedir nada a cambio. La obsecuencia no le sirve a nadie.

J.M.L.: – Nosotros tuvimos en su momento alguna publicidad mínima pero nunca tomamos partido por nadie. La función del club es otra y creo que el Estado debe colaborar con eso.

El Club Presidente tiene 750 socios, el Monterrey 500 y el Unión 100. “Pero socios vitalicios medio Derqui. El problema es que se perdieron todos los registros”, dice el “Gallego” Marcos con tristeza.

La charla fluye, los tres muchachos se conocen de pibes, todos criados en el barrio, capaz nunca imaginaron ser presidentes del club de sus amores.

J.M.L.: – Carlitos Bertazo me dijo un día: “Andá el domingo al club que sos el pro tesorero.” Ni siquiera me preguntó, de esto hace como 15 años. Hoy soy el presidente, pero vale lo mismo mi palabra que la del vocal. Es que somos un grupo de amigos, la mayoría nos criamos acá adentro.

M.G.: – Parte de mi familia fueron dirigentes del Unión, yo llegué tarde, lo encontré muy venido a menos. Ni siquiera los históricos pasan por la puerta hoy en día. Nosotros queremos que nuestros hijos hagan deporte en un ambiente sano.

D.P.: – Yo me crié en la plaza Don Bosco. Para mí es un orgullo haber sido parte de la fundación del Club Monterrey, en el Unión jugué al fútbol y con el Derqui tuvimos una fusión histórica que nos permitió salir campeones en básquet y ascender al torneo federal.

Al final de la nota cada uno eligió una palabra para definir lo que sienten por la institución que presiden.

“Orgullo”, Tati López.

“Desafío”, Gallego Marcos.

“Mi vida”, Darío con lágrimas en los ojos.

por Victor Koprivsek


La sonrisa de Tati López celebrando la colocación del piso de goma (1.000 mts.2) del Microestadio Juan Borsani. “Fue una gran inversión pero estamos felices”, contó antes de la entrevista acompañado de Marcelo Fiore, Director Ejecutivo del Derqui.
La sonrisa de Tati López celebrando la colocación del piso de goma (1.000 mts.2) del Microestadio Juan Borsani. “Fue una gran inversión pero estamos felices”, contó antes de la entrevista acompañado de Marcelo Fiore, Director Ejecutivo del Derqui.
“Poco después que mi hijo Román falleció, empecé con la obra del estadio y en un año y medio con el corazón roto lo pude hacer. Por eso digo que el club es mi vida. Hago todo por eso, por mi pasado, por los pibes.”
“Poco después que mi hijo Román falleció, empecé con la obra del estadio y en un año y medio con el corazón roto lo pude hacer. Por eso digo que el club es mi vida. Hago todo por eso, por mi pasado, por los pibes.”
Marcos González lanzó una pregunta al final de la charla que quedó flotando en el aire como una invitación mayor: “¿Por qué a la pileta del Unión no la levantamos entre los tres clubes?”
Marcos González lanzó una pregunta al final de la charla que quedó flotando en el aire como una invitación mayor: “¿Por qué a la pileta del Unión no la levantamos entre los tres clubes?”
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