Calidad de vida
En el barrio La Esperanza, a una cuadra de la ruta 234, se juntaron los vecinos para pedir mejoras y asfalto.
Es un barrio chico, comprendido por unas pocas calles: Alemania, Finlandia, Bélgica y Marcelo T. de Alvear (todas de solamente dos cuadras). Y después las paralelas a la ruta 234, Viamonte y Sarmiento. Seis manzanas y un total de 300 familias, según cuentan los mismos vecinos.
“Cuando llueve no entran ambulancias, repartidores ni el basurero, no entra nadie; con mi familia estamos a una cuadra y media de la ruta y el basurero no entra. Vivo en la calle Finlandia”, dice una señora con un niño en brazos.
“Los vecinos mismos ponemos escombros en las calles para tapar un poco, pero después pasa la máquina, te levanta todo y te lo dejan así, nunca van a hacer algo como la gente. Y el delegado Mancini es otro cara dura”, resalta un vecino.
“Yo me llamo Alejandra, tengo 4 hijos que estudian en Las Lilas, en la escuela 37, y cuando llueve es imposible, no pueden salir de casa”.
“Mi marido es discapacitado, la otra vez lo tuvimos que llevar en silla de ruedas hasta la esquina para que ahí lo levante un remís”, dice otra vecina.
“Nosotros tenemos todos los impuestos al día, mi esposa era directora de la escuela 15. Fijate, sobre la ruta está lleno de negocios, es un lugar comercial, toda gente de trabajo vive acá. Tenemos el vivero de Sitjes acá atrás, hasta hace poco estaba la filial de River, pasaban colectivos con chicos, es una vergüenza, nunca hicieron nada por este barrio”, suma su voz un hombre.
-Entonces, puntualmente, ¿qué piden?
-Al intendente Zúccaro, que se nos preste un poco de atención, nosotros necesitamos salir de nuestras casas, para trabajar, estudiar, necesitamos que puedan entran ambulancias y remises cuando se los necesite, pedimos concretamente que nos asfalten como están haciendo con los demás barrios, hace tantos años que estamos acá y nunca nada. Tampoco está alumbrado como corresponde, en nuestros impuestos figuran las calles como asfaltadas y barrio residencial, nada de eso es verdad. Creemos que no estamos pidiendo nada del otro mundo, nos corresponde vivir dignamente y que los chicos puedan salir.
















