Cuentos del tren
Por Rubén Faustino Cabrera.
Se encontraron en Del Viso, en el cruce de las vías del Ferrocarril Belgrano y la Ruta 26, Partido de Pilar. Iban caminando los dos, en sentido contrario.
-¡Opojopo! ¡Apahípi viepenepe elpe trenpe! – dijo uno de ellos.
-¿Estás hablándome en jeringozo? -dijo el otro.
-En todo caso, estoy hablándote en jerigonza, en una jerga, en un galimatías.
-Jeringozo o jerigonza, es lo mismo. Vos me entendés. Además, yo creo que se debe decir “¡Apahípi viepenepe epel trepen!”. Con las consonantes al final.
-¡No, señor! ¡Las consonantes van antes y luego se coloca la letra pe y la vocal correspondiente!
-¡Así es más difícil de entender! No es lo mismo decir “elpe trenpe” que “epel trepen”. Para mí, la forma correcta es decir “epel trepen”. Así es más fácil de interpretar.
-¡No, señor! ¡Elpe trenpe!
-¡No! ¡Epel trepen!
-¡Elpe trenpe!
-¡Epel trepen!
El tren los arrolló a los dos y se terminó la discusión.

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