De qué hablamos cuando hablamos de autismo

Por María Almeida

Las crisis forman parte de la vida de las personas con autismo y sus familias. Suelen aparecer cuando se estresan, se sienten frustrados, cuando sus rutinas cambian o están expuestos a un ambiente con demasiados estímulos. Una crisis puede ser difícil para esa persona y su familia. Por eso, es importante anticiparnos a cada situación, saber identificarlas cuando se están generando y calmarlas cuando llegan.

Les voy a contar una anécdota del domingo pasado (27 de junio 2021). Tomás, mi hijo de 7 años con autismo, cada domingo a las 11 a.m. pide ver por zoom “LA PEÑA DE MORFI”, y durante las 5 horas que dura el programa, se sienta a mirarlo y ansioso espera verse en la pantalla de la tv. Esta actividad nos permite almorzar relativamente tranquilos y en familia, ya que él está junto a nosotros y no corriendo por toda la casa, peleando y desregulando a Pili o haciendo alguna que otra picardía que nos deja la comida atragantada.

Pero este domingo, sin previo aviso, llegaron las 11 y cuando voy a poner la contraseña para ingresar al zoom, sale “error”. No se dan una idea la crisis de llanto y gritos angustiante de Tomás, y la desesperación de nosotros de no entender nada y de venir durmiendo desde hace días muy poco, parte de nuestra vida con personas con autismo no nos permitía pensar en el por qué y cómo solucionarlo. Fueron 10 minutos de crisis, hasta que intenté salir de la situación y pensar.  Volví y le pedí a mi marido que me agende como la Peña de morfi. Fui a mi WhatsApp y cambié mi foto de perfil por una foto de la Peña de morfi y me fui al parque y le mandé un audio a mi marido, cambiando la voz, explicando que era de la Peña de morfi y que, por problemas técnicos, no habría zoom.

Tomás escuchó el audio, y automáticamente cesó la crisis y toda la tormenta que nos atravesaba segundos antes, pasó a ser un momento de calma absoluta.

Dicen, como dije en varias oportunidades, que los padres de personas con autismo viven en un constante grado de stress similar a las personas que vuelven de una guerra. Y así es nuestro día a día, el día a día de sus hermanos. Por eso, es importe saber:

¿Cómo calmar una crisis en una persona con autismo?

Aquí, algunos ejemplos, pero como ya hemos hablado, cada persona con autismo es diferente, así como la manera de ayudarlo.

  • Cuando el niño sufre una crisis, hay que dejar que lo consuele la persona más cercana y con la que tiene una mejor relación. Esto va a reconfortarlo, sino el niño puede sentirse acechado.
  • A veces las palabras no ayudan. Abrazar al niño ayudará a que se calme y limitará su movimiento de modo que no pueda herirse. Si lo vas a tocar, lo más aconsejable es anticipar el gesto. Debes moverte lentamente y frente a él, para que pueda verte, y así observar su reacción.
  • Aislarlo a una habitación sin gente y sin ruidos. Todo el mundo debe retirarse e intentar crear un ambiente de relajación. Evitar cualquier ruido y sonido ambiental (cerrar puerta, ventana, apagar música, electrodomésticos).
  • Las crisis son parte integral de vivir con una persona con autismo. Por ello, es importante siempre estar preparado para las crisis futuras.

 ¿Cómo evitar las crisis de una persona con autismo?

Aunque es difícil poder evitar situaciones de crisis, porque muchas de ellas se manifiestan por situaciones internas y externas que son muy difícil de anticipar, aquí algunas ideas:

  • Mantener al niño entretenido con actividades, juegos, paseos. Los períodos de aburrimiento son propicios a las crisis así que cuando sientas que el niño necesita expulsar su energía y cambiarse las ideas hay que ser reactivo para cambiar de ambiente. 
  • Debes fijarte en las señales de irritación y frustración que son indicadores fiables.
  • Evitar o retirar al niño de situaciones que pueden ser estresantes para él, como una habitación con muchas personas y mucho ruido.
  • Conocer a la persona con autismo es fundamental para poder anticipar, contener y resolver situaciones de crisis.

De eso se trata la vida de las familias de personas con autismo, de estar en constante alerta. Y a veces no es fácil, y se siente estar al borde del abismo. El cansancio y el permanente estado de alerta juegan malas pasadas. Pero, después de cada tormenta, juntamos nuestras partes y seguimos, un poco rotos, un poco agonizantes, pero seguimos adelante, porque de eso también, se trata nuestra vida.

Por todo esto y más, es que es tan importante hablar de autismo.

Un mundo en el que quepan todos los mundos es posible si todos ponemos nuestra parte.

Yo hablo de autismo, ¿y vos?

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