De qué hablamos cuando hablamos de autismo

El 20 de julio, a nivel mundial, se celebra el Día de la Amistad. Y cuando hablamos de autismo, hay mitos en relación a la amistad que son importantes de erradicar.

por María Almeida

Para vos, que tenés un compañero en el colegio o en el club que tiene autismo, o el hermano de tu amigo tiene autismo, o un familiar, o tu vecino tiene autismo, es importante que sepas cuáles son estos mitos, y cuál es la realidad.

Mito: Las personas con autismo no quieren hacer amigos.

Realidad: Es muy probable que la persona con autismo que conozcas   tenga pocas habilidades sociales, le resulte muy difícil interaccionar con los demás, pero eso no quiere decir que no quiera. Pensá en vos mismo, quizá no tengas habilidades para el deporte, o para memorizar o para bailar y no te gustaría que te castigasen por eso. Las personas con autismo pueden parecer tímidos o poco amigables, pero solo porque no saben comunicar su deseo de tener amigos tan bien como vos.

Mito. Las personas con autismo no sienten, no tienen emociones.

Realidad: El autismo no arrebata a alguien la capacidad de sentir, simplemente le hace más difícil comunicarlo, expresarlo. Imaginate que estuvieras solo en una habitación cerrada y nadie te oyera, y vos desearas hablar con la gente que anda fuera pero no lo conseguís. Algo así puede ser su sentimiento.

También es importante que sepas que, porque te acerques con interés, él no va a cambiar sustancialmente su respuesta, él sigue teniendo autismo. Alguien ciego por más que le trates con cariño no va a ver mejor, no va a recuperar la visión, pero sí va a sentir y valorar tu amistad y tu bondad.

Mito. Las personas con autismo no entienden las emociones de los demás.

Realidad: Las personas con autismo tienen a menudo dificultades para entender los mensajes sutiles, el lenguaje corporal, ciertos gestos. Por eso no se dan cuenta a menudo si alguien está triste o enfadado, si no hay mensajes muy claros y contundentes. A menudo no entienden bien las bromas, la ironía, el sarcasmo. Pero si se les dicen las cosas, tienden a solidarizarse con rapidez con la otra persona.  Pueden ser buenos amigos, solo hay que darles la oportunidad.

Mito. La gente con autismo se parece al personaje de Dustin Hoffman en Rain Man o al personaje de Dr. Milagro.

Realidad: El autismo es un trastorno de espectro, lo que quiere decir que sus características varían mucho de una persona a otra. Ninguna persona con autismo es igual a otra. Si conocés a una persona con autismo, significa eso, que conoces a esa persona con autismo.

Mito. Las personas con autismo no mejoran.

Realidad:  Hay un problema biológico, pero si tienen buen apoyo, buenos profesores, buen seguimiento, las personas con autismo mejoran mucho. En ciertos casos, la mejora es tan importante que se “salen” de los criterios de diagnóstico de autismo; eso tampoco significa que se hayan curado. Por eso es tan importante diagnosticar pronto el autismo, para empezar a atenderlos lo antes posible y por eso es tan importante que todos entendamos lo que es el autismo y respetemos a la persona para que puedan poner todas sus energías en aprender y mejorar.

Y podríamos seguir desmitificando el autismo. Pero hoy me detengo en que sepas que vos sos fundamental para que esa persona, que más allá de procesar el mundo que lo rodea de una manera distinta, tenga amigos.

Todos sabemos de la importancia de la amistad en la vida, bien, las personas con autismo merecen disfrutar de ella. Por eso, la próxima vez que te encuentres con una persona con autismo, saludala y, con paciencia y empatía, invitala a compartir momentos juntos.

Un mundo en el que quepan todos los mundos es posible si todos ponemos nuestra parte.

Yo hablo de autismo, ¿y vos?

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