De qué hablamos cuando hablamos de autismo

Todos conocemos las ventajas del juego, la recreación y del deporte, y muchos lo practicamos y disfrutamos. ¿Por qué sería diferente para las personas con autismo?

por María Almeida

El juego y el movimiento son una parte fundamental para nuestro desarrollo, tanto en la infancia como en el resto de nuestra vida. Es parte de nuestro ocio, de nuestra vida social, y de nuestra integración en la sociedad. La actividad física, ese cansancio que parece que nos libera de tensiones, ansiedades, y preocupaciones, puede ayudar a sentirse mejor a un niño o niña con o sin autismo.

Dicen los que saben que el ejercicio físico y el deporte:

  • Disminuyen el estrés.
  • Mejoran la salud en general.
  • Aumentan las habilidades motoras.
  • Aumentan la confianza en sí mismo.
  • Ayudan a desarrollar habilidades individuales (confianza en uno mismo, disciplina, responsabilidad, trabajo por objetivos).
  • Ayudan a desarrollar habilidades sociales (comunicación, compañerismo, trabajo coordinado).

Si queremos ofrecer una educación global a nuestros hijos e hijas no debemos olvidarnos del deporte, ya que puede estar presente en todas las etapas de la vida formando parte del tiempo de ocio y de la calidad de vida, favoreciendo también la inclusión. Y sin olvidarnos de que ante todo los niños y niñas son eso: niños y niñas que necesitan jugar y divertirse.

Todos tenemos una habilidad especial, pasiones y gustos que hacen que desempeñemos ciertas actividades de una manera excepcional. Muchas veces los padres se preguntan cuál es el mejor deporte para niños con TEA, y la respuesta a veces es más sencilla de lo que parece: hay que dejarse guiar por sus gustos y preferencias y por aquello que se le dé bien; hay que encontrar su actividad, y no la que les guste a los padres. Los beneficios se obtienen, en mayor o menor medida en todos los deportes, y si le gusta tendrá más constancia y estará más feliz.

Partiendo de esta base, cualquier deporte es bienvenido, encontrando en la actualidad experiencias de personas con TEA que practican desde baloncesto, natación, atletismo, etc., hasta surf, artes marciales, e incluso paracaidismo. Eso sí, siempre adaptándonos a ellos y adecuando las actividades a las habilidades y

en el caso del Trastorno del Espectro Autista, en la gran mayoría de los casos tienen intereses restringidos, por lo que puede resultar complicado presentarles una actividad nueva y desconocida. Pero esa oposición a lo nuevo no puede ser indicativo de que esa actividad no sea buena para ellos, ni de que no vayan a disfrutar, ni se les vaya a dar bien.

Existen ciertos factores, que incluyen aspectos motores, que pueden asociarse al autismo, aunque no son necesarios para su diagnóstico: alteraciones en la motricidad como el retraso motor, la debilidad muscular (hipotonía) y problemas de coordinación, equilibrio, etc.
Las principales causas de estas alteraciones se deben a las deficiencias a nivel del sistema vestibular, sistema relacionado con el equilibrio y el control espacial, y el propioceptivo, que informa al organismo de la posición de los músculos y articulaciones. Por ello son aspectos muy importantes que deben ser trabajados con la consideración que realmente requieren y con la mayor calidad y profesionalidad posible. Aspectos que pueden trabajarse mientras se practica deporte.

Lo más importante es el proceso de transformación mediante el cual una persona genera nuevos comportamientos y aptitudes que dan como resultado una mejora de su calidad de vida. Esto dentro de la actividad física y del autismo se traduce en igualdad de oportunidades, incremento de la autonomía, mejora el estado psicológico y es un importante elemento de cohesión social. Para ello es preciso que el objetivo principal de las actividades sea el disfrute en el aprendizaje.

El mayor trabajo que tenemos que hacer aquellos que realmente vemos las actividades físico-deportivas como lo que realmente son, con su importancia y sus beneficios, es conseguir promover estas actividades y que se consideren de igual importancia que aquellas terapias y actividades que a día de hoy tienen un peso muy importancia en la educación de niños con autismo.

Por eso es tan importante hablar de autismo, construir espacios de esparcimiento, de juego, de recreación y deportes para las personas con autismo. Que los profesionales en estas áreas se capaciten sobre autismo. Como profe de educación física y mamá de dos personas con autismo, veo a diario lo que genera el juego; cómo la imaginación, el amor, el disfrute, entre otros factores, logran estos milagros, cosas tan simples que abren un universo de oportunidades y colman el alma de emoción.

Los invito a jugar como niños e invitar a jugar a todos. Los invito a sacarse la vergüenza de los años, y dejar solamente la esencia de ese niño interior que todos llevamos dentro. Por más juegos en nuestras vidas.

Si jugamos, jugamos todos.

Un mundo en el que quepan todos los mundos es posible si todos ponemos nuestra parte.

Yo hablo de autismo, ¿y vos?

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