por María Almeida

Hace dos semanas escribía este artículo recordando la ordenanza municipal de pirotecnia sonora baja, que por unanimidad fue aprobada por el HCD EN PILAR el 17 de diciembre del 2020. Recuerdo ese día, como si fuera ayer… la emoción de sentir que nuestras voces estaban siendo escuchadas. Que nuestros hijos estaban siendo escuchados. Que Pilar comenzaba a ser parte de la construcción de ese mundo en el que todos los mundos caben.
Creer, agradecer, emocionarse, sentir que había esperanza. Mirar a mis hijos y pensar en las personas con autismo, y sus familias, de Pilar y decirle “lo logramos”. Sentir que no les habíamos fallado.
Esas fiestas, del 2020, hubo pirotecnia, pero ilusa, creí que como la ordenanza había sido reciente, el Estado municipal no había tenido el tiempo suficiente para controlar y evitar que eso suceda. Lo entendí, lo acepté.
En lo que fue de la última etapa del 2021, hubo partidos de fútbol y cierres de campaña en que se uso pirotecnia sonora. Pero, ilusa otra vez, pensé que había sido algo clandestino y que el Estado municipal se encontró con la situación en el momento y no había podido hacer nada. Y lo entendí. Lo acepté.
Llegó el 24 de diciembre de este 2021, Nochebuena, y nosotros no estábamos en Pilar, estábamos en un lugar donde la pirotecnia, ningún tipo de pirotecnia se utiliza, ni se vende, ni a nadie se le ocurre utilizarla. Aún no siendo del lugar. (Quizás, personas que en su lugar de residencia la utilizaría, allí no lo hacen porque no tienen donde comprarla, donde no hay manera de hacerlo.)
Pero leía a familias de Pilar, y veía posteos y mensajes de que, en NUESTRO PILAR, EN NOCHEBUENA HUBO LUGARES EN QUE EL USO DE PIROTECNIA SONORA EXISTIÓ. Y me pregunté ¿qué pasó? Había visto en las redes del municipio que había una línea telefónica para denuncias de venta y utilización de pirotecnia, que difundí incansablemente, pero después noté que la publicación fue borrada. Y pensé, ilusa nuevamente, que quizás no se dieron cuenta y se borró.
Pero yo seguía compartiendo la imagen que me había guardado del posteo, y la seguía compartiendo. Muchas familias me decían que escribían al número de WhatsApp y que en un principio respondían, pero que días después ya nadie respondía. Y pensé, de ilusa y tonta que soy, que quizás tuvieron problemas con ese celu. Entonces, escribí en redes del municipio, por mensaje privado, en comentarios de los posteos del municipio, esta situación, y nunca tuve respuesta. Esta vez no lo entendí. Pero como cada año desde mis redes y por donde pude, traté de hacer mi parte en el concientizar y recordar la ordenanza que un año atrás había sido aprobada.
Pero dentro de mí, tenía una sensación rara. Dolorosa. Inexplicable.
Y anoche, fue Fin de año, y llegada las 00, mientras miles y miles de familias se reunieron para iniciar y brindar por un 2022, por sus sueños, sus deseos… otras tantas, aquellas que tenemos hijos con autismo, animales, niños pequeños, personas con hipersensibilidad, adultos mayores, entre otros no pudimos celebrar. No pudimos brindar por nuestros sueños. Porque mientras otros “CELEBRABAN SU NUEVO AÑO, DE UNA MANERA EGOÍSTA Y POCO EMPÁTICA”, mientras un Estado municipal NOS DEJÓ A NUESTRA SUERTE, estas familias tuvimos que contener a nuestros seres queridos en medio del dolor y la angustia de sentirnos “SOLOS”.
Si vieran, si supieran, si… solo el que lo vive esta realidad pueden entender de lo que hablo. Y juro, que no se lo desearía a nadie. A nadie.
Y en medio de tanto dolor, de estos sentimientos encontrados que me atraviesan, pienso en qué fallé, por qué no hice más. Por qué “entendí y acepté” tantas veces a esos INDICADORES DE QUE ESTO IBA A PASAR.
Y me pregunto, ¿QUÉ PASÓ? ¿Qué HIZO QUE UNA ORDENANZA MUNICIPAL NO SE CUMPLIERA NI SE HICIERA CUMPLIR? ¿Qué HICE MAL?
Pero no me voy a quedar esperando respuestas… como les dije anoche a mis hijos y a mí misma, SI HASTA AYER HABLÉ DE AUTISMO, A PARTIR DE HOY, GRITARÉ SOBRE AUTISMO, HARÉ QUE MI VOZ Y LAS VOCES DE MUCHOS, SE ESCUCHE. Porque de eso se trata mi vida, desde hace casi 11 años. Porque le prometí a mis hijos que sería su voz, hasta que ellos puedan hacerlo por sí solos. Y eso haré… por ustedes hijos míos, por nosotros y por todas las personas con autismo y sus familias.
¿Y por qué siento la fuerza para hacerlo, a pesar del dolor y de cómo me siento? Porque, así como hubo “muchos” silencios, egoísmo, falta de respeto y empatía. Sé que hay muchos más que a diario son mi megáfono en este camino. Muchos que hablan de autismo, que se interesan, que empatizan
Somos muchos… los que juntos buscamos y hacemos todo lo posible por hacer de este mundo “UN MUNDO EN EL QUE QUEPAN TODOS LOS MUNDOS…” y a pesar de todo CREO QUE ES POSIBLE… y sé que muchos PONDREMOS NUESTRA PARTE.
Rota, dolida, triste, decepcionada… pero en pie, “YO HABLO (GRITO) DE AUTISMO… Y VOS, ¿ME AYUDÁS?”















