Los veteranos de Malvinas de Pilar habían gestionado un avión Hércules para traer al cenotafio de Pilar y convertirlo en un cine temático. Las nuevas autoridad lo vendieron como chatarra.
Así están las cosas país. Esta es una historia que genera bronca, sí, porque no se entiende, porque bastante sufrieron nuestros héroes de Malvinas para que encima los basureen así.
Hace dos años vienen gestionando un avión Hércules para traer al cenotafio de Pilar y convertirlo en un cine temático donde puedan proyectar películas y documentales a alumnos de escuelas e instituciones que visiten el predio.
“La verdad es que golpeamos todas las puertas y conseguimos bastante. Primero nos donaron un Hércules que está tirado en Tandil al que le faltan piezas grandes, sólo tiene el fuselaje. No importa, encaramos agradecidos. Después surgió la posibilidad de traer uno que está en Palomar y mucho más entero”, repasa Carlos Felizzola, vecino de Pilar y veterano de Malvinas.
De los cuatro Hércules que estaban en un hangar en la base de El Palomar no quedó ninguno. Fueron desguazados y vendidos como chatarra.
“Está confirmado, sólo queda uno y está en Tandil”, dice con tristeza Carlos.
Al enterarse de esta noticia, la vecina de Derqui, Elsa Zechini, viuda de Meisner, héroe pilarense de Malvinas, quien justamente comandaba un Hércules al momento de ser derribado por un avión inglés, se comunicó con la autoridad máxima de la Fuerza Aérea y la respuesta fue contundente, “el avión de Tandil está a disposición del proyecto del cenotafio pero debe gestionar su traslado el Intendente de Pilar, Nicolás Ducote.”
Los veteranos de Malvinas se merecen esto y mucho más. Esa gente pidió un avión Hércules para convertirlo en un cine temático, para recibir a los alumnos de todas las escuelas, para contar la historia oculta durante años. ¿O acaso ya nos olvidamos del día que volvieron y los escondieron? ¿Acaso se olvidaron que hubo más suicidios de ex combatientes en el continente que caídos en las Islas?
Ellos simplemente pidieron un avión que estaba parado en un hangar, querían darle vida a un sueño, querían llevar a cabo una idea, una buena idea por cierto. Pero no. Los desguazaron. Los vendieron por chatarra.
Los veteranos y sus familias no merecen desprecio, merecen reconocimiento, merecen atención, merecen ser recibidos por el intendente de turno, merecen que hagamos algo, que colaboremos con ellos, aunque sea difundiendo y compartiendo esta verdad.















