“Después de la pandemia, hay que empezar a resurgir”

Juan Manuel “Tati” López (48), docente, profe de Economía Política, Contador Público, presidente de la Comisión Directiva del Club Derqui, hincha de Boca.

Hace rato que no compartimos en El Apogeo impreso alguna nota del Club Social y Deportivo Presidente Derqui. Lo bueno del barrio es que uno puede cruzarse con un miembro de la Comisión Directiva en una esquina y ponerse al día. Este es el caso.

De charla con “Tati” López, nos compartió alguna buena novedad de la gloriosa institución.

“Hace poco terminamos airosamente la participación en el Torneo Federal, le ganamos a Zárate el último partido, con un equipo juvenil que fue creciendo de manera sostenida. Y con el regreso de ‘Pato’ (Tabárez) a la institución, que por primera vez se calzó la camiseta en un torneo oficial, la verdad que para nosotros fue todo un éxito”, cuenta el vecino.

Con respecto a la parte educativa del Club, muy importante para la comunidad derquina, nos contó “ahora, por suerte, con presencialidad, combinando la modalidad de burbujas con clases virtuales y esperando con fe después de agosto que se normalice mucho más cuando esté todo el mundo vacunado”.

Tati también es docente, por lo cual ya recibió las dos dosis de la vacuna contra el Covid.

“Actualmente trabajo en el Instituto Cardenal Copello, desde que la hermana Nélida me preguntó si me animaba, ya hace varios años, desde el 96 y todavía estamos; y en el Latinoamérica. Soy profe de Economía Política”, destaca el vecino recibido de Contador Público en la Universidad de Morón.

“Nos íbamos de Derqui a Morón con mi primo Jorge Santoro, el flaco Gaby, Marcela Salomone, Nico Fulco, Vero Herrera, el galleguito Marcos, éramos una comitiva. Es más, si no hubiera ido el primer día con mi primo Jorge, todavía estaría buscando el aula”, sonríe el amigo, quien hizo todos sus estudios (jardín, primario y secundario) en Derqui.

“El pre-escolar lo hice en el Club Unión, primer grado en la Escuela 11, el resto de la primaria en el Santa Ana y la secundaria, completa, en el Instituto Cardenal Copello”, cierra al final de la entrevista.

-¿Algo más que quieras agregar?

-Sí, que soy bostero, como toda la gente de bien –sonríe en La esquina de las letras, mientras el frío recorre las veredas en una tarde cualquiera de julio.

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