Día de los enamorados

La fuerza más poderosa del mundo sigue siendo el amor. Aunque los tiempos sean difíciles, el amor es el motor de la vida.

Esta foto fue compartida en las redes sociales, una imagen que dice mucho. Mirian y Carlos son parte de una generación que, tal vez, no expresa o demuestra el amor compartido. No es su caso. Por eso agradecemos el tenerlos en nuestro periódico. ¡Feliz Día de los Enamorados!

Mirian Sosa y Carlos Benítez viven en Derqui desde el año 1975. Se conocieron en el año 1971 en Morón, él venía de Entre Ríos y en uno de los famosos “asaltos” (noches de música y baile), la conoció a ella, vecina moronense.

“Bailamos, me acuerdo, unas cumbias del Cuarteto Imperial y así empezamos a charlar. Cinco años después nos estábamos mudando a Derqui. Nuestra primera casita fue prestada, estaba atrás de la quinta Lumi, calle Jujuy y Entre Ríos, casi”, cuenta el hombre.

Dos años después, 1977, compraban el terrenito propio donde actualmente siguen viviendo. Sobre la calle Tucumán donde también tienen un kiosco.

“Hicimos un familión acá en Derqui, estamos muy agradecidos a la vida y a Dios. Tenemos cuatro hijos: Roberto, Sergio, Ariel y Lía; ocho nietos y dos hermosas bisnietas: Justina y Merlina, la luz de mis ojos”, cuenta orgullosa Miriam.

En un año cumplirán 50 primaveras tomados de la mano, en las buenas y en las malas.

-Hoy en día, lamentablemente, las parejas no duran tanto… ¿cuál es el secreto de permanecer durante tanto tiempo unidos?

– Yo sigo enamorada de mi marido como el primer día. No sé si a eso se le puede llamar secreto. Sí puedo decir que para mí siempre fue el diálogo, el poder conversar respetándonos mutuamente, algo importantísimo. Nosotros vemos que hoy en día las parejas se hablan de muy mala manera, en nuestro caso nunca fue así, por ahí nos enojamos pero después nos sentamos y arreglamos las cosas –responde Mirian convencida.

-Creo que la base fundamental en la pareja, les recomiendo a los jóvenes, es el diálogo. Diálogo y diálogo, no hay otra cosa. No tiene que haber agresión de ninguna manera, ni del hombre ni de la mujer. Siempre el respeto, incluso hasta si la cosa no van más –afirma Carlos.

Dos que se aman pasaron por El Apogeo. Queremos agradecer a Lía, su hija menor, por hacer posible esta nota, que honra nuestras páginas.

También les contamos que Carlos es poeta, así que próximamente nos gustaría mucho poder compartir algunos de sus versos con nuestros lectores.

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