
Cuando una abuela se va, sin que llamen a la puerta; cuando se aleja para siempre con su risa que fue pan, y en la mesa de los domingos se quedan esperando los platos, las hornallas y el cansancio, algo nace en el silencio.
Es orgullo, es recuerdo. Es la historia que no morirá jamás.
Marta Ruggeri, esta nota es para vos.
Llegaste a Derqui a los ochos meses de vida. Te trajeron. Pero recién ahora te fuiste, a los 85 años. ¡Vaya que te gustó el pueblo!
Sus hijos: Nancy y Fabián (el «Cabezón»), sus sobrinas y sobrinos, más hijos que sobrinos: Miguel Ángel, Fabiana, Roxana y Karina Caldara, Violeta y Ricardo Basualdo.
Y dos de sus nietos, que vivían con ella: Mauri y Agos.
Así como los sobrinos son hijos, los sobrinos-nietos son más nietos que sobrinos: Vanesa, Emanuel, Antonella, Julieta, Nicolás, Franco, Camila, Renata, Federico y Catalina.
Y los hijos de sus sobrinos, que son sus bisnietos: Mateo, Azul, Franchesca, Isabella y Benicio.
“Fue la primera profesora de dactilografía de Derqui. Fue una de las pioneras del básquet femenino del Club Derqui, institución de la que fue socia vitalicia. Sus hermanas del corazón: Mary y Marta Castro. Sus amigos Eduardo y Angélica, entre otros que supo cosechar a lo largo de su vida. Su yerno José Cañete”, nos contó su nieta Agostina.
La semilla floreció y se volvió árbol. Y ese árbol frondoso se convirtió en una planta tan grande que a la sombra de sus ramas se llenó la vida de pájaros.
Hasta siempre, Martita. Dios te abrace con amor en este viaje que sigue.















