El Banco Credicoop de Pilar lo volvió a hacer

Aprender a dimensionar las cosas ayuda mucho a la hora de adquirir una comprensión verdadera sobre el efecto que puede causar en una o más personas un simple gesto solidario. Mucho más aún cuando se trata de vecinas y vecinos que, por las razones que sean, ayudan, contribuyen, colaboran, educan; tienen un camino trazado en pos de lo que consideran un aporte a otras personas en situación de vulnerabilidad. Por ejemplo, las docentes que trabajan en escuelas especiales. No son distintas a otras mujeres en la fila de los supermercados ni se las distingue en los semáforos o los colectivos. No llevan un cartel escrito en el pecho: “Educo a niñas y niños sordomudos”. Otro ejemplo, imaginen un hogar de bebés en situación de vulnerabilidad total, estamos hablando de ocho o nueve niñas y niños con meses de vida que deben permanecer alejados de sus familias en hogares en donde hay personas que trabajan cuidándolos. Es más, todavía, aunque pocas, hay personas que construyen esos hogares con esfuerzo y con amor.

¿Y qué tiene que ver esto con el Banco Credicoop? Esperen, ya va a llegar la explicación.

Pongamos otro ejemplo: ¿qué pasa cuando se rompe el lavarropas de una familia común? Sí, una familia “normal”, supongamos una casa con dos adultos y uno o dos adolescentes y algún infante. Si esa casa es del conurbano, podríamos sumarle algún adulto mayor, abuela o abuelo. Digamos que tienen un buen lavarropas, de esos tecnológicos, nuevos, que hace bastantes cosas, comprado con esfuerzo, pagado en cuotas. Y un día ¡pum! empieza a andar mal y se rompe. Deja de contribuir de una manera increíble a la vida cotidiana de esa familia tipo.
Entonces ¿qué pasa? Llega el caos, ¿no? Empieza el quilombo. Lavarropa roto: complicaciones todos los días hasta encontrar a alguien que lo arregle y quede bien, que no te mate con el precio. Porque de comprar uno nuevo ni hablemos. Baratos no son ¿o sí?
Ahora sí, dicho esto, vamos al tema en cuestión.
Los Bancos son lugares relacionados con el dinero, con los servicios financieros, con el negocio de la guita. Cobros, pagos, préstamos, cheques, tarjetas de créditos, etc. Nadie los relaciona con una especie de función social y menos solidaria ¿verdad?
Por eso esta nota tiene interés para El Apogeo, y, aclaramos, que no es la primera vez que sale en nuestro periódico una acción así, llevada adelante por la institución bancaria en cuestión.
Alguno dirá que lavan culpas. Sin embargo, un pequeño gesto para muchos, puede ser enorme para pocos.
Así fue como el pasado martes 25 de noviembre, después del mediodía, en el primer piso del Banco Credicoop de Pilar, ubicado en la calle Tucumán entre Vergani e Ituzaingó, Viviana Benítez, Marcela Cáceres y Alan Arzani (personal del Banco) prepararon la mesa y recibieron a personas importantes.
A continuación, compartimos el detalle que nos hicieron llegar sobre la actividad donde queda reflejado el sentido institucional de esta acción comunitaria:

Lo del lavarropas es importante ya que, entre las donaciones que hizo el Banco, le entregó uno nuevo al hogar de bebés y niños, porque el que tenían estaba fallando y lo necesitan funcionando 24/7. Pequeños gestos para algunos, enormes para otros.

“En el marco del fortalecimiento del vínculo con las Entidades de Carácter Social locales, desde la comisión de Asociados de la Filial Pilar del Banco Credicoop trabajamos fomentando el desarrollo del vínculo integral y la cooperación. Es por ello que invitamos a los representantes de la Fundación Juguemos y Caminemos Juntos, la Cooperadora Escolar de la Escuela 503 Helen Keller y el Comedor El Jacal a compartir sus experiencias y vivencias en el hacer. Comprendemos que estas instituciones realizan una labor importante con las familias, especialmente con los niños de la localidad y alrededores; pero no por ello escapan a la necesidad de apoyo y colaboración por parte de quienes compartimos esta comunidad.

Ubicada en Presidente Derqui, la Escuela Especial 503 Helen Keller es una institución que garantiza la trayectoria escolar de niños, adolescentes, jóvenes y adultos con discapacidad. Marina Soledad Mutti, asistente social, y Lorena Holzstein, vicedirectora, transmiten que el establecimiento se caracteriza específicamente por especializarse en alumnos sordos e hipoacúsicos, ciegos y disminuidos visuales; y que también cuentan con educación temprana, para niños de 45 días a 3 años, alcanzando alrededor de 260 estudiantes.
Por otro lado, Cristina Caminos, del comedor y merendero ‘El Jacal’, lugar que se encarga de alimentar alrededor de 80 niños y adultos del barrio y alrededores, ya sea cocinando o entregando alimentos a las familias. ‘No nos sobra nada, salvo voluntad’, es una de las frases que se escucha cuando hablamos de cómo hacen para ayudar a las familias.
La Fundación Juguemos y Caminemos Juntos alberga bebes y niños de distintas edades cuyos derechos han sido vulnerados y no poseen cuidados parentales o deben permanecer alejados de sus familias. Cinthia Pastoriza, secretaria general, y Marcelo Gondar, coordinador, son parte del equipo que se encargan de gestionar el Hogar en el que, actualmente, viven más de 20 niños y bebés.
Dada la importancia que tiene para el Banco Credicoop el vínculo con las entidades de carácter social, desde la Comisión de Asociados de la Filial Pilar realizamos entregas de donaciones de electrodomésticos, alimentos no perecederos y equipos informáticos a estas instituciones locales buscando con esto potenciar la cooperación y la ayuda mutua”.

Compartir

Seguir leyendo

lunes, 4 mayo, 2026

  Edición N°: 2170  

Mi Muni

Sindicato Químico Pilar

Mujeres en Acción

Multiplex 2x1

El Bodegón ediciones y Librería

Club Derqui

Canadian Language Academy

CONFORT DACAR / 3 SUCURSALES

Jardín del Nazareno El Cruce

Animarte Muebles