En el conurbano bonaerense la vida se agita en las calles, hay ciudades que entretejen grandes conglomerados donde se mezclan casas bajas con galpones fabriles, edificios modernos con lugares históricos.
Las estaciones de trenes arremolinan obreros que, por la pandemia, ya no son tantos. Sin embargo, esos epicentros urbanos siguen marcando el ritmo de ese cordón profundo y desmesurado de la provincia especialmente alrededor de CABA, la capital porteña que, si bien es parte de Buenos Aires, difiere muchísimo con el paisaje y la idiosincrasia del conurbano.
El Oeste, más específicamente el Partido de Morón, es muy amplio, en él conviven varias ciudades con marcadas personalidades y diferencias. No es lo mismo el centro de Morón y el sur de Castelar, sin embargo el espíritu vecinal aún resiste las antiguas costumbres del saludo y los buenos días.
Así fue como conocimos a Jorge Latorraca, criado por sus abuelos campesinos en Guampacha, un bello lugar al que siempre regresa, ubicado sobre Ruta 3 a 42 km de Villa la Punta, camino a las Termas de Río Hondo, en la mítica provincia de Santiago del Estero. Tierra de chacareras y de gatos.
El hombre sostiene el saludo como un legado de sus mayores y aprovecha las pausas en su andar para destinar tiempo a la charla corta entre vecinos. En ese ida y vuelta, donde la palabra circula entre desconocidos que viven en la misma cuadra, fue que nos enteramos que empezó a organizar un Museo de Mamíferos en Villa la Punta, allá, en la tierra de sus raíces.
“Vivo en Castelar Sur desde 1965, estuve residiendo aquí y estudiando con el gran sabio Elio Massoia, desde 1985 a 2001, en el INTA. Volví a vivir a la región oeste de Santiago del Estero en 2009 y comencé a organizar en Villa la Punta un Museo de Mamíferos. La problemática del Chagas Mazza está muy ligada a mamíferos del monte natural como comadrejas, zorros y hasta ratones. Los murciélagos también los estudio, y a corzuelas y vizcachas”, contó a El Apogeo el vecino.
La pandemia ha detenido el tiempo, las distancias preventivas se fueron instalando en estos meses de coronavirus, sin embargo, las personas encuentran el camino que lleva a compartir proyectos y anhelos.
“El Museo está cerrado hasta el 15 de enero de 2021. Puede visitarse gratuitamente y suele ser valorado por prestigiosos científicos y biólogos de América y Europa, que van a esa bella región de cerros y algarrobos, guayacanes y quebrachos blancos”, la pintura va dibujando su cuadro en el relato de Jorge. Así funciona la nostalgia de quienes han tenido que venir a la inmensa Buenos Aires en busca de futuro, jamás se van del todo y su tierra natal viaja con ellos.
“Frente al Museo hay un cerro donde hay osos meleros vivos”, afirma.
“También el sabio, Orestes Di Lullo, fue vecino de Villa la Punta, un gran estudioso de la cultura santiagueña. El plan es crear a mediano plazo un Gran Museo Regional Estatal y poner ahí miles de cráneos de mamíferos que fui recolectando en el oeste santiagueño. Muchos son de conejos y cabras que fueron alimento humano”, proyecta el hombre.
El Museo de Mamíferos de Villa la Punta está ubicado a media cuadra de la plaza central, llamada Plaza de la Autonomía. Es un pueblo muy bello sobre Ruta Provincial 24 a 92 kilómetros de la capital de Santiago.
“Nuestra iglesia pertenece al Patrimonio de la provincia desde hace pocos años por su gran historia y arquitectura. Dicen que la Argentina emergió del fondo de los mares, de estas sierras del oeste santiagueño y de las de Ventana, hace millones de años. Un cordón de fuego corre debajo de esta región, por eso en la Punta están las Termas de Río Hondo. Corredores de moto pasan por esa comarca desde Chile y fraternizan conmigo y lugareños, una vez al año, compartiendo unos mates criollos como O’Higgins y San Martín. Toda una gran región para valorar y potenciar, social y turísticamente”.
Así compartió con El Apogeo su semblante Jorge Latorraca, un vecino de Castelar Sur, que no perdió su esencia santiagueña y anda por el conurbano bonaerense sosteniendo el saludo y la charla, tal cual le enseñaron sus mayores.


















