El libro ¿entra en la categoría de esenciales?

por Victor Koprivsek

El próximo martes 15 de junio es el Día del Libro, sin ferias presenciales ni reuniones o presentaciones, será una íntima celebración, pero sin dudas habrá celebración.

A continuación, compartimos cuál fue el primer libro que conmocionó, atrapó, le voló la peluca, a algunas personas conocidas, colegas periodistas, escritores, funcionarios, abogadas, bibliotecarias, tacheros, docentes y madres.

“Un libro digno abre una puerta a la imaginación. Te toma de la mano para llevarte por caminos de arena y tiempo. Acaso los días y las noches te encuentren atareado de preocupaciones y obligaciones; sin embargo, hay paréntesis necesarios que acuden en tu socorro para combatir cualquier quietud. La lectura es un salvavidas, un pasadizo que en secreto te invita a caminar”, con este fragmento de la contratapa del nuevo libro de la docente pilarense Beatriz Mercedez Novaro, La noche que siguió al día, damos paso a los testimonios.

Y te dejamos la pregunta a vos también ¿cuál fue el primer libro que te atrapó y al terminar de leerlo te quedaste largo rato en silencio?

Paula Vázquez, vecina de Del Viso, abogada, escritora y librera.

“Uno de los primeros libros que me señaló la posibilidad de otros mundos fue Bestiario, de Julio Cortázar. Lo leí en los primeros años del secundario, y si bien por ese entonces ya leía cualquier cosa que cayera cerca, ese mosaico de cuentos de universos inquietantes y personajes con voces extrañas, maravillosas, de pesadilla, me mostró la fuerza que la escritura podía contener”.

Mirta Galván, docente, inspectora de Educación Física.

“Para mí hay dos autores, el primero Juan Rulfo a quien, cuando tenía 15 años, acercó a mi vida un profe de literatura, Eduardo Dotori, el cuento que me fascinó y que me veía, tal vez, a mí misma, Es que somos muy pobres, del libro Pedro Páramo y Llano en llamas. Por supuesto que aún conservo el libro. El otro cuento es de Gabriel García Márquez y se llama El ahogado más hermoso del mundo, me abrió la cabeza diciendo que hay futuro para todos y una nueva forma de ver las cosas. Este ahogado tan hermoso que era totalmente distinto a todas las personas que fantásticamente vivían en ese lugar se llamaba Esteban, un personaje que había sido creado, construido y soñado por todas las mujeres de ese pueblo, y también los hombres. Esos dos cuentos fueron fundamentales hasta el día de hoy, a veces los leo y también los escucho por YouTube, dos autores que me abrieron la cabeza en plena adolescencia, cuando tenía 15 años”. 

Jorge Darget, vecino de Pilar, docente y escritor.

Celestino antes del alba es definitivamente el libro que me rompió la cabeza. Del escritor cubano Reinaldo Arenas. Lo leí por primera vez en la facu, en PDF y después conseguí la edición de la editorial Brújula, Colección Rayuela de 1968. El libro comienza como una novela y termina en una obra de teatro, tiene citas incrustadas y poesía. El narrador es un niño que sufre la violencia de su familia, la sociedad y el Estado. Todos los personajes mueren y renacen constantemente en el relato porque el tiempo es al fin de cuentas el gran tema del libro”.

Hernán Nemi, uno de los fundadores de la Biblioteca Palabras del Alma.

“El primer libro que me conmocionó fue Para comerte mejor, de Eduardo Guiño Kieffer. Una novela que contaba historias de jóvenes un poco desconcertados en una ciudad de Buenos Aires bella, pero a la vez devoradora (por eso aquello de ‘para comerte mejor’). Me gustó mucho la historia, pero además me sorprendió lo que el autor hacía con las palabras: mezclaba filosofía y humor, escribía capítulos en jeringozo, otros imitando fonéticamente el lenguaje de los personajes…  o se tomaba todo un capítulo para relatar cómo doña Amparito hacía caca. Gudiño Kieffer tenía algo del Cortázar de Rayuela (eso lo descubrí muchos años después) pero además de toda esa libertad que se respiraba en cada página, también había historias que se entrecruzaban, suspenso, amor, muerte. Fue la primera novela que leí sin que me lo exigieran en la escuela. Y fue una recomendación de mi vieja. Ese es otro motivo por el que Para comerte mejor atraviesa mi vida. Mi mamá lo leyó cuando estaba embarazada de mí. Luego lo leí yo en mi adolescencia e inmediatamente quise seguir con otras novelas de Gudiño Kieffer. Y cuando empecé a trabajar de profe de Literatura, en el Instituto Madre del Divino Pastor, en Pilar, les di esa novela a mis alumnas (por aquel entonces solo mujeres) e invité a Gudiño a conversar con ellas, encuentro que se concretó. Después mi vida de lector tomó otros caminos. Pero el año pasado, en medio de la incertidumbre de la pandemia, casi sin pensarlo releí tres novelas de Gudiño Kieffer… quizás como una manera de retomar aquella sensación de descubrimiento y felicidad de mi adolescencia”.

Daniel Castro, vecino de Pilar, integrante de la cámara de comercio de Pilar, autor del libro Pilar, de campo a ciudad.

Álbum en homenaje… al pueblo de Pilar (1730-1940), autor anónimo, de 90 páginas. Es un libro impreso en octubre de 1940, lo conocí hace más de 10 años al conseguir unas fotocopias, tiempo después pude conseguir un ejemplar original, son muy pocos ejemplares que existen, contiene fotos y textos que nos muestra un resumen de 200 años de historia pilarense sobre funcionarios públicos, asociaciones civiles, con publicidad de comercios de Pilar y Escobar. Le tengo mucho cariño a este libro porque me transmite una identidad pilarense digna de trabajo y esfuerzo para vivir mejor”.

Noelia Venier, escritora, traductora y editora.

“Pensar en un solo libro que haya marcado un antes y un después en mi vida es muy difícil. En mi adolescencia, leía lo que había en la biblioteca de mis padres, Sábato, Herman Hesse, García Márquez, Bradbury. Ese fue el comienzo, lo que marcaría mi destino de lectora.

Voy a elegir dos. Cien años de soledad, el primer libro que me regaló mi madre. Lo elijo por eso y porque fue la primera vez que lloré con una historia. Este año, se lo regalé a mi hija y pasamos horas hablando de sus personajes.

En segundo lugar, voy a elegir Final del juego, de Julio Cortázar, y al resto de sus libros, que me acompañan desde que tengo memoria; porque un libro es eso, compañía, viaje, encuentro con uno mismo, transformación, tiempo detenido…”

Soy Patricia Arbo, bibliotecaria de la Escuela Primaria N.° 4 de Pilar.

“El primer libro que más me impactó es La Biblia, la primera vez que lo leí fue cuando tenía 5 años, en un colegio de monjas. Allí íbamos a misa en una capilla y me sentí atrapada por La Palabra, las parábolas, las enseñanzas e historias eran para mí un mundo fantástico y maravilloso. Esta Biblia en especial es de mí adolescencia cuando era catequista, a partir del instante que la tuve en mis manos fue mi amiga y compañera de los buenos y malos momentos de mi vida. Siempre al lado mío para fortalecerme con sus mensajes de esperanza y poder agradecer. Este libro, mi compañero, siempre dándome fuerzas como amiga, hermana, madre, hija según el momento. Ser Divino y Único en mí vida. Hoy te digo: ¡gracias!”

Tío Dick, derquino, autor de Relatos de un peón de taxi.

“Bueno, el primer libro que me produjo el mayor impacto en mi vida literaria fue El lobo estepario. No podía dejar de leerlo y me distraía en todas mis actividades.

Produjo en mí lo que debería producir toda obra artística en quienes acceden a ellas: entrar de un modo y salir de otro luego de haberlas disfrutado.”

Juan Manuel Morales, periodista, subsecretario de Cultura.

“Es una novela brillante de un escritor que desconocía, Jorge Castelli, me lo regalaron mis primos Mauro Morales y Victoria Mora, realmente me gustó muchísimo e hizo que buscara otras obras de él.

La historia es muy atrapante, Germán y Alejandra comparten asiento en un complicado vuelo a España, escapando del terrorismo de Estado, los secuestradores y torturas durante la dictadura cívico-militar de nuestro país”.

Damián “Chester” Espíndola, docente derquino.

“El primer libro que leí de muy chico fue Mi planta de naranja lima pero quedé inconcluso. De adolescente conocí, por el profesor de lengua y literatura, a Gabriel García Márquez, quien nos hizo leer en la secundaria 2 Crónica de una muerte anunciada. Me acuerdo que no podía parar de leer, que mi mamá se preocupaba y me preguntaba qué me pasaba que estaba tan tranquilo. ¿Cómo le explicaba que, en la primera página, en el primer renglón, García Márquez me presentaba el realismo mágico ya diciéndome: ‘El día que lo iban a matar Santiago Nazar….’ 

En la actualidad estoy leyendo La hospitalidad de Jacques Derrida, un filósofo francés cuyos textos conocimos en la Universidad de Hurlingham con nuestro profesor Darío Z”.

Abel Maciel, escritor, músico y docente.

“Tenía doce años de edad. Desde los ocho me había visitado el duende de los escritores intentando enderezarme hacia sus tierras. Al principio fue con frases incipientes y sumergiéndome en el mar de la lectura. 

Mi hermano Rubén, ocho años mayor, adquiría entonces una colección seriada de obras de literatura universal. Y entre esos libros, que aparecían en la casa paterna semanalmente, estaba ella. La obra que produciría una bisagra en mi visión literaria.

Farenheit 451, del gran narrador de Illinois, Ray Bradbury. Novela clasificada en el género de ciencia ficción, cuenta la historia de una sociedad contaminada por la superficialidad, el consumo inducido y los protocolos cotidianos de hipocresía. En este contexto, y como detalle sustancial, los bomberos representan una institución represiva dedicada a quemar los libros que, para esa sociedad, son recursos subversivos.

Una novela escrita a mediados de la década del cincuenta. Tal vez estos sustantivos nos resulten familiares hoy.

La trama, surgente de la pluma fabulosa del gran Ray, giró en mi cabeza durante años y volví a leerla hace un tiempo. Se hicieron dos películas basadas en este libro. A mi entender, ninguna de ellas lo representan por falta de profundidad en sus planteos.

Farenheit 451 me abrió puertas ocultas en mi mirada social, como ubicarse en el Panóptico interno y ver el encaje de ciertas piezas. Agradezco a su autor haberse cruzado en mi camino con tan magnífica obra. Un gran abrazo, amigos”.

Patricio Cristino, viviendo, que es lo único urgente.

“El primer libro que tengo recuerdo que me haya gustado es El Principito de Saint-Exupéry. El motivo por el cual lo recuerdo y releo de forma permanente es que me lo regaló mi mamá. Todo lo que una mamá regala, uno lo quiere de manera especial. Al principio me quedaba con la imagen del sombrero o en realidad la boa que se comió el elefante, pero mi vieja me decía que ‘cada vez que lo lea encontraré algo nuevo’. 

Y así es. Por momentos pienso en las conversaciones con la rosa, en otros en la amistad. 

En fin, El Principito es un libro imprescindible. 

Saludos.”

Hoy domingo 13 de junio es el Día del Escritor/a, saludamos desde Periódico El Apogeo a quienes llevan adelante el maravilloso oficio de hilvanar historias, poesías, cuentos, novelas, que luego llegan hasta nosotros en forma de libros. Salud, amor y prosperidad. Nunca se den por vencidos.

La vida pasa y el libro queda.

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