“El Patio Criollo fue un lugar emblemático”

Bety Basile vive en EE.UU., pero siempre vuelve a Derqui. Es hija de Regina y Antonio, fundadores del mítico restaurante.

Bety, Vivi y Techi, tres amigas en la Librería El Bodegón donde degustaron unas ricas empanadas de la Tía Mary y el Tío Dick, entre anécdotas, chacareras y rock and roll.

Acá pasó parte de su infancia y adolescencia. Sus padres compraron una quinta en las afueras del pueblo y luego en pleno centro, sobre Avenida de Mayo, donde abrieron un restaurante en la década del sesenta: El Patio Criollo, que funcionó donde hoy está la Librería Alicia.

“Primero veníamos a Derqui los fines de semana, en caravana, con familiares y amigos. Por Ruta 8 porque no existía la Panamericana. Era un pueblito muy pintoresco. Yo tendría cinco años”, arranca contando a El Apogeo Diario, Bety Basile, quien hizo la primaria en el colegio Santa Rita de Palermo “y en la secundaria estuve 3 años en el Copello, porque ya nos habíamos mudado”.

La charla se detiene a recordar a sus padres.

“Mi madre nació en Paraguay, la casaron a los 15 años, tuvo dos hijos y estaba en una buena posición económica. Su primer marido, del que siempre nos habló muy bien, tenía un restaurante en Asunción, muy conocido y frecuentado por la farándula de allá. El hombre falleció de leucemia y mi madre enviudó. Así que a los 20 años se vino para Argentina”. 

Acá Regina empezó a estudiar, a fines del 40 nuestro país era el granero del mundo, fue cuando se cruzó con Antonio, su gran compañero.

“Conoció a mi padre, se pusieron de novios y a los dos años y medio nací yo, año 53”.

Quién hubiera dicho que el destino los traería a Derqui.

-Y ¿cómo nació El Patio Criollo?

-Mi papá estaba con mis tíos sentados en la vereda, en Av. de Mayo, y pasó el carnaval. Ahí se les ocurrió armar una parrilla y hacer unos sanguches de chorizo. Así empezó todo.

El lugar fue creciendo “con mi madre dueña y señora de la cocina”, se fue haciendo conocido, especialmente porque en Derqui se filmaron dos películas importantes: Bicho raro (1965), con Luís Sandrini como protagonista; y el boom del momento, El Dependiente (1969), de Leonardo Favio, con artistas de primer nivel como Graciela Borges y Walter Vidarte.

“Todos paraban en El Patio Criollo, incluso llegaron a dormir en casa, tengo fotos de mi mamá con Carola y Favio, hasta les dejaron unas dedicatorias muy lindas que aún conservo”, cuenta mientras nos comparte el valioso material.

Pero Bety no se quedó en Derqui, los caminos de la vida, la música y el amor, la llevaron a recorrer el mundo.

“Cuando mis padres se mudan definitivamente acá, para mí fue muy tormentoso, estaba dividida entre Capital y Derqui”.

Actualmente vive en California, EE.UU. con Jeff, su compañero desde hace más de cuarenta años. Juntos llevan adelante una gran familia que incluye hijas, hijos y seis nietos.

Jeff (65), músico e investigador, compartió guitarreada en La esquina de las letras (San Martín e Iparraguirre) y se llevó un par de libros: La historia de un sueño (Esmael Geder) y Derqui, punto de partida (Marcelo Dundic).

Y así como sus alas se hicieron fuertes y la llevaron, de muy joven, a cruzar el océano, vivir en Londres, recorrer Europa y afianzarse en Norteamérica, también sus raíces son profundas y la traen año tras años a su casa materna y paterna.

Acá, en este lugar del Cosmos, a Presidente Derqui.

Una foto hermosa, con Bety adolescente (la más peque) y su madre Regina, su papá Antonio y otra chica sonriente. Linda historia para El Apogeo, gracias Mica Cirillo por ser puente. 
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