«El que tenga oídos, que oiga»

El Apogeo de Del Viso del mes de mayo deja historias maravillosas, de vecinas y vecinos que eligieron esta ciudad para quedarse y hechar raíces.

Algunos eligen formar una familia, comprar un terrenito y levantar una casa. Otros, abrir un comercio y apostar al trabajo. Hay quienes deciden participar en clubes y sociedades de fomento, y también los que dedican su vida a sembrar la palabra de Dios. Fue así como dimos con un hecho trascendental para la vida de una docenas de delvisenses de variadas edades, que el pasado domingo se bautizaron por las aguas en una iglesia levantada a la vera de la Ruta 26.

«Nuestra iglesia se denomina Morada de Jesús y hace seis años que estamos en Del Viso», nos cuentan los pastores Pedro y Manuela Campos.

-¿Qué significado tiene el bautismo por agua?
-Es la muerte de nuestra vieja vida y la resurrección a una nueva vida en Cristo. El agua representa la sangre de Jesús, su perdón y limpieza de pecado.
-¿Quiénes se bautizaron?
-Estamos en un tiempo donde la juventud se está acercando a Cristo, por eso la mayoría de los que se bautizaron son jóvenes. Tambien hay varias mujeres que lo hicieron.

La iglesia Morada de Cristo tiene sus días de reunión los miércoles a las 20 hs, sábados y domingos a las 19 hs.
«Estamos en Ruta 26 altura 487, en Del Viso», invitan quienes llevan adelante esta congregación.



Parábola del sembrador
Mateo 13:
«Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del lago. La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él tuvo que subir a una barca donde se sentó mientras toda la gente estaba de pie en la orilla. Y dijo en parábolas muchas cosas como estas: «Un sembrador salió a sembrar. Mientras iba esparciendo las semillas, una parte cayó junto al camino, llegaron los pájaros y se las comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esas semillas brotaron pronto porque la tierra no era profunda; pero cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y por no tener raíz se secaron. Otra parte de las semillas cayó entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas. Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió hasta cien, sesenta y treinta veces más de lo que se había sembrado. El que tenga oídos, que oiga»».

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miércoles, 18 febrero, 2026

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